C omo los ediles no son reyes, lo primero que podrían hacer es no ponerse nunca mayestáticos. Como tampoco son magos, los ciudadanos harían bien en ser comedidos. Como se han proclamado en tantas ocasiones partidarios de la participación ciudadana, deberían ser consecuentes. El consejo asesor de urbanismo es un organismo establecido por ley. No es voluntario, sino preceptivo. Su constitución ha sido muy reciente en Bilbao, no sé si podríamos decir de manera perezosa, pero tampoco madrugadora. Su composición se ha establecido con extrema cautela. Los políticos se reservan la mayoría respecto de los expertos y los representantes vecinales, como si tuvieran algún recelo a ser asesorados por representantes cualificados de la sociedad civil. Pues bien, es ineludible la convocatoria de ese organismo cada vez que se toman decisiones importantes. Dicho de otra manera, podrían paralizarse proyectos y obras alegando sencillamente que no fue convocado el consejo asesor cuando correspondía.
Los mandatarios no son reyes antiguos y los vecinos no son siervos, por lo que no tienen que limitarse a alguna variedad de cartismo para encauzar sus aspiraciones. Un consejo asesor no es una bienintencionada reunión informal para explicar a los vecinos lo que se piensa hacer sobre esto o aquello. Los asesores y los vecinos tienen derecho no sólo a ser oídos, sino a que su opinión tenga el peso ponderado que diga la ley. Los representantes de diversas asociaciones vecinales de Bilbao han sido moderados en sus peticiones adjuntas a los Reyes Magos. La mayor parte de ellas tienen que ver con el urbanismo en sentido amplio (construcciones, transportes, servicios...) y con el bienestar (vivienda, seguridad, salud...) Algunos representantes vecinales piden otros intangibles, como ser escuchados. Tal vez sea este nuevo año el de la constitución del Consejo de la Ciudad, ese consejo supremo que contempla la ley para las ciudades grandes, en el que los asesores más cualificados, junto con los representantes de los vecinos, aconsejen a los políticos, los últimos responsables como elegidos democráticamente, respecto de las decisiones estratégicas. Que el nuevo año nos traiga a todos, ciudadanos y mandatarios, buena salud, buen criterio, prudencia y discreción.