Colas en los mostradores de facturación, centenares de reclamaciones, cambios en los horarios de salida y llegada, reorganización de las rutas... Barajas vivió ayer una nueva jornada caótica con decenas de cancelaciones y retrasos generalizados, que afectaron también de lleno a los vuelos que unen la capital española con los aeropuertos vascos. Los pasajeros con destino a Bilbao tuvieron que soportar esperas de hasta seis horas para poder embarcar, además de la cancelación de al menos dos de los vuelos programados. El aeródromo de Hondarribia también sufrió las consecuencias de la huelga de celo que mantienen los pilotos de Iberia y los controladores del aeropuerto madrileño y las operaciones con destino a San Sebastián acumularon demoras de hasta 50 minutos.
Los pasajeros del vuelo de las 12.00 horas con destino a la capital vizcaína no aterrizaron en la pista de Loiu hasta bien pasadas las siete de la tarde, mientras que los que tenían billete para el avión de las 16.00 horas abandonaron Barajas al filo de las nueve y media. Similar suerte tuvieron los usuarios que habían reservado plaza en el último servicio del día. La compañía Iberia anunciaba al cierre de esta edición la salida de Madrid con una hora y media de retraso.
La desesperación que mostraron los usuarios vascos fue reflejo de la situación caótica que se apoderó de Barajas durante toda la jornada. Los vuelos acumularon demoras medias de «entre veinte minutos y dos horas» y los trabajadores de los mostradores de facturación e información del aeropuerto no daban abasto para atender a los miles de pasajeros que reclamaban «una solución inmediata» a los retrasos y cancelaciones. La escasa visibilidad registrada a primera hora de la mañana en las inmediaciones del aeródromo por la niebla complicó todavía más una jornada en la que estaban previstas un total de 956 operaciones, trescientas menos que en un día laborable, según informaron fuentes de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Hoy domingo están contemplados 1.063 vuelos.
La terminal más afectada fue la T4. A última hora de la tarde, la demora media ya superaba los setenta minutos, mientras que en la T1, T2 y T3 los retrasos alcanzaban los 25 minutos de media, según precisaron las mismas fuentes. Aena confirmó que dos de las cuatro pistas del aeropuerto permanecieron cerradas hasta las seis de la tarde, un recorte que justificó en el «bajo volumen de operaciones» programadas ayer en el aeródromo madrileño. Aena negó que las incidencias tuvieran relación con la falta de empleados en la torre de control. «La decisión se tomó hace días», insistieron. Ayer, precisaron, únicamente faltaron a su puesto de trabajo dos de los 23 controladores de Barajas, frente a los siete que no se presentaron el viernes por «estar de baja médica». Esta circunstancia se atribuyó a una huelga encubierta derivada de un conflicto laboral relacionado con la reducción de horas extras.
Las demoras registradas en Barajas también se dejaron sentir en la actividad del resto de aeródromos españoles, donde miles de pasajeros se vieron afectados por los retrasos en las salidas de sus aviones. La aerolínea más afectada fue Iberia, cuyos vuelos acumularon una demora media de dos horas. Los pasajeros con destino a Bilbao, Jerez de la Frontera y Santiago de Compostela sufrieron especialmente las consecuencias del conflicto laboral de los pilotos -que se mantienen en una supuesta huelga de celo- al tener que esperar hasta seis horas para poder embarcar. La compañía tuvo que cancelar 32 rutas, la mayoría de media distancia.
Alquiler de aviones
Los problemas originados el viernes en el aeropuerto madrileño obligaron a varios aviones de Iberia a «dormir» en bases diferentes a las previstas, con la consiguiente «alteración» en la rotación de las aeronaves y las tripulaciones. Compañías como Vueling, Easy Jet o Air Comet tuvieron que alquilar aviones para poder reordenar sus rutas ante los retrasos acumulados en el aeropuerto madrileño, donde cientos de pasajeros permanecían atrapados a la espera de la salida de su avión. Las colas en los mostradores de facturación y de información fueron una constante. La huelga también obligó a cancelar varios vuelos internacionales después de que el viernes se anulasen las correspondientes conexiones de ida. «Tenía vuelo para las 9.30 y cuando por fin conseguimos embarcar -a las cuatro de la tarde- nos bajaron del avión porque se había chocado un carrito de equipajes contra el motor», explicaba un joven germano.
Las puertas de embarque fueron vigiladas de cerca por decenas de agentes de la Guardia Civil para evitar «intentos de agresión» como los sufridos en la noche del viernes por personal de Iberia en uno de los mostradores de atención al cliente. Los ánimos estaban caldeados. Más de 2.200 viajeros tuvieron que pasar la madrugada en el aeropuerto madrileño.