Antonio Dueñas Laita es uno de los mayores expertos sobre las intoxicaciones por monóxido de carbono. «Son auténtica plaga», asegura Dueñas, jefe de Toxicología del hospital Río Hortega de Valladolid, un centro de referencia en el estudio de estas patologías.
-125 muertos al años y entre 5.000 y 10.000 intoxicados. Son cifras realmente elevadas.
-El monoxido de carbono (CO), junto con el humo de los incendios, es la sustancia más toxica que hay y la que mas muertos produce en España cuando hablamos de intoxicaciones. Es una plaga tremenda.
-¿Se nota que cada vez hay más víctimas o es una tendencia estable?
-Cada vez vemos más, por dos razones: por un lado hay más diagnósticos. Hace unos años, diagnosticar una intoxicación por CO era dífícil porque no había una tecnología capaz de detectarlo en la sangre. Y por otro lado, hemos pasado de una política de instalación de calefacciones centrales a individuales, con lo cual el número de aparatos que queman gases derivados del petróleo se ha multiplicado. Al haber más calderas, hay más casos. Ni más ni menos.
-¿Cuál es el cuadro más típico?
-Una familia que está en un domicilio y de repente uno de sus miembros comienza a sentirse indispuesto: sufre dolor de cabeza, náuseas, vómitos, pérdida de fuerza en las piernas... Parece una gripe y no le da importancia. Después, otro familiar presenta los mismos síntomas, lo que tampoco llama mucho la atención. Puede ser que entonces uno de ellos caiga al suelo inconsciente. Eso alerta a los demás de que algo está pasando y van a Urgencias. Pero si no dan este paso de movilizarse y llamar al 112, el caso no tiene retorno, fallecen.
Familias enteras
-El problema es si ocurre cuando están dormidos, como a los tres inmigrantes de Logroño o el caso de Todolella, en el que fallecieron 18 personas durante el sueño.
-Son casos realmente dramáticos. Pero es lo más habitual, que mueran varios de los habitantes de la casa donde se produce la intoxicación, incluso familias enteras. Debido a nuestra labor de denuncia, se ha legislado para que las nuevas calderas que se coloquen sean estancas, lo que evita el problema. Pero todavía quedan muchos años hasta que se retiren las que no lo son.
-¿Y no hay forma de que las víctimas se den cuenta?
-No, por eso se le conoce como el 'asesino silencioso', porque el CO es un gas que no huele a nada, que no produce tos. Ninguno de los pacientes que vemos, ninguno, llega diciendo que está intoxicado. Nadie lo sabe.
-¿No hay sistemas de detección?
-Existen unos sensores que disparan una alarma sonora cuando detectan niveles excesivos de CO. Los técnicos recomiendan su instalación al hacer las revisiones y en algunas comunidades son obligatorios. Son realmente eficaces.
-¿El monóxido de cárbono también es el culpable en las muertes por inhalación de humo en los incendios?
-No, hace unos años todos los toxicólogos pensábamos eso, pero no es cierto. El verdadero culpable es el cianuro. Sobre todo en espacios cerrados, el humo tiene tal cantidad de cianuro que puede matar a una persona en 30 segundos. La sustancia más tóxica que existe es probablemente el humo de los incendios en espacios cerrados.
-¿Cree que la Administración ha actuado correctamente a a la hora de prevenir estos accidentes?
-En los últimos años se ha legislado bien, pero creo que faltan campañas de prevención a nivel general o autonómico en las que se recuerde a la gente que el monóxido de carbono existe, que sigue habiendo fuentes de riesgos en las casas, como calderas o motores de coches, Vemos casos de gente que está tranquilamente en su garaje charlando, con el motor encendido y se intoxica. Falta labor preventiva.