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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

El juicio a Ibarretxe y López, que arranca el jueves en el Tribunal Superior, da inicio a la pugna electoral PNV-PSE, la más reñida de la historia
04.01.09 -

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Segundos fuera. El juicio a Juan José Ibarretxe y Patxi López, que comienza el próximo jueves en el Tribunal Superior, se presenta como el primer asalto en el combate electoral que libran PNV y PSE en busca del entorchado de la Lehendakaritza, en una cita con las urnas marcada ya en rojo el 1 de marzo en el calendario. El duelo que empieza a escenificarse en el Palacio de Justicia de Bilbao sienta en el banquillo a los dos candidatos con más posibilidades de convertirse en lehendakari, a quienes se juzga por sus reuniones respectivas con representantes de Batasuna durante 2006, en la última tregua de ETA. Ibarretxe, López y el también socialista Rodolfo Ares están acusados de cooperación en un delito de desobediencia por sus entrevistas con sendas delegaciones lideradas por Arnaldo Otegi, también encausado en el mismo proceso.
La pugna tendrá lugar dentro y fuera del tribunal, pues los dos aspirantes imputados han diseñado con sus partidos la estrategia para afrontar la vista con el menor desgaste político posible. Ante sí tienen un largo primer 'round', ya que está previsto que el juicio tenga una duración de al menos dos semanas en las que los candidatos estarán expuestos al dictamen de la opinión ciudadana. Tiempo más que suficiente para reforzar sus opciones al triunfo o, incluso, perder 'punch' en unos comicios que están considerados como los más reñidos que haya vivido la democracia en Euskadi.
Sin apuestas que den hoy por hoy una victoria por KO a ninguno de los contrincantes, todo apunta a que jeltzales y socialistas se la jugarán a los puntos en una refriega electoral que comienza de veras este 8 de enero. Ibarretxe se presenta a la vista oral después de haber hecho coincidir las elecciones vascas con las gallegas, en un intento por desbaratar el tirón que pueda tener Zapatero en el País Vasco.
Buscaría así acercar el juicio a la fecha de las elecciones, que ya había anunciado que serían en marzo, para rentabilizar políticamente un procesamiento que considera «injusto» y un «sinsentido». Para la oposición, se trataría de una coartada para explotar su «víctimismo». Lo cierto es que Ibarretxe se ha quejado en público de los retrasos que, en su opinión, acumulaba el inicio del pleito, cuando muchos de éstos habían sido provocados por su defensa con sus requerimientos.
El tripartito y los jueces
El proceso penal no sólo servirá a los partidos para medir fuerzas, sino que evidenciará el abismo abierto entre el Gobierno tripartito (PNV, EA y EB) y la cúpula judicial. El Ejecutivo autónomo, especialmente a través del consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, ha señalado al presidente del Tribunal Superior del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, como uno de los promotores que con más empeño ha perseguido la imputación de Ibarretxe y la imagen de un lehendakari en el banquillo de los acusados.
No es de extrañar que juicio y elecciones capitalicen el debate político. Al igual que otros grupos de la oposición, los socialistas que lidera Patxi López, que optarán por una imagen de autonomía con respecto al PSOE, pero sin renunciar a esas siglas, ven en esta recta final de la legislatura a un Gobierno vasco desgastado, salpicado además por escándalos de fuerte repercusión social, casos del Guggenheim y el Museo Balenziaga. Por eso, dicen, el aspirante del PNV ha fijado los comicios cuanto antes.
La crisis económica es otro de los factores que tendría repercusión en los candidatos. Pero, de tenerla, podría afectar tanto a Ibarretxe como a Zapatero por el eventual impacto de la recesión en el conjunto de España. De rebote llegaría a López, que acaba de apoyar los Presupuestos del PNV, en la esperanza de poder gestionarlos desde Ajuria Enea.
Curiosamente, el proceso penal que sienta por primera vez en la historia de la política vasca a un lehendakari en el banquillo sirvió a Ibarretxe para sacarle a flote cuando más débil parecía. Antes de que se pusiera fecha al juicio, sectores de su partido se llegaron a plantear la conveniencia de renovarle al frente del cartel electoral en un momento de fuerte competencia entre dos banderas del PNV que se antojaban antagónicas: el programa 'Think Gaur', la apuesta estrella de Íñigo Urkullu por modernizar un partido con más de cien años; y la ley de consulta, casi un compromiso personal de Ibarretxe que se ha quedado en el cajón y uno de los latiguillos de cosecha propia que en más aprietos ha puesto a los jeltzales en esta legislatura que toca a su fin -mañana se disolverá el Parlamento-. Con el proceso judicial fijado, el político de Llodio recibió todo el apoyo del partido, lo que permitió catapultar su candidatura, cuarta comparecencia en las urnas.
Los cabezas de cartel de los dos principales partidos vascos saltarán a escena el jueves en el Palacio de Justicia. El PNV quiere dar una imagen de «normalidad», a pesar de que no comparta las razones para convocar un juicio. En esta ocasión, la ejecutiva no hará un llamamiento expreso a las bases para respaldar a Ibarretxe.
Sin actos multitudinarios
No quiere que la cita se convierta en un multitudinario acto de apoyo, como ya había ocurrido con sus dos declaraciones previas, en las que se produjeron serios incidentes en el exterior del tribunal entre algunos de sus partidarios y miembros de Foro Ermua y Dignidad y Justicia, quienes ejercen la acusación popular. El juzgado de instrucción número 3 de Bilbao ha condenado este lunes a una sanción de 900 euros al militante del PNV que agredió con una patada en los testículos al dirigente del Foro Ermua Antonio Aguirre. Los aspirantes a la Lehendakaritza se han conjurado por una campaña limpia, sin golpes bajos.
Aunque se evite la imagen de un respaldo masivo, como el también registrado en el 'caso Atutxa', el PNV no dejará ni mucho menos solo a su candidato. Fuera de la sala estará acompañado por consejeros de su Gabinete y dentro siempre tendrá el arrope del partido -cada imputado puede invitar a cinco personas durante la vista oral-. Otra cosa será quiénes pueden estar con él, pues hay miembros de su grupo llamados a declarar como testigos y la presidencia les impide entrar como invitados antes de testificar. A priori y aunque su partido abogue por la discreción, a Ibarretxe le interesa cierto 'ruido' en un juicio que puede relanzarle tras el fracaso de su plan soberanista y el desgaste que acumula después de diez años como lehendakari.
El PSE encara el juicio con «naturalidad» y «respeto» a las decisiones de los magistrados, en la confianza de que la entrevista mantenida por López y Ares con Otegi y otros dos representantes de la izquierda abertzale había sido autorizada previamente por el juez Garzón. Los socialistas descartan movilizar a sus bases en torno a la figura de su líder y de su secretario de Organización en Euskadi. Acudirán al Tribunal Superior en compañía de sus parejas, en un intento por dar una imagen más familiar y de restar hierro a unas citaciones que les volverán a sentar al lado de quienes fueron dirigentes de Batasuna. En el exterior tendrán el apoyo de los tres secretarios territoriales: José Antonio Pastor (Vizcaya), Txarli Prieto (Álava) e Iñaki Arriola (Guipúzcoa). A López le interesa que la cita pase lo antes posible; y si es con poco 'ruido', mejor.
Tanto Ibarretxe como López se enfrentan a fotografías que podrían resultarles incómodas, pues compartirán tres años después sala con los cinco ex representantes de la izquierda abertzale con quienes se habían entrevistado, cuatro de ellos encarcelados con posterioridad. Salvo Otegi, llegarán al banquillo esposados Rufi Etxeberria, Pernando Barrena, Juan Joxe Petrikorena y Olatz Dañobeitia, mahaikides de la ilegalizada Batasuna. Su abogada, Jone Goirizelaia, ha solicitado que estén antes del juicio en una misma prisión para facilitar su defensa.
Las direcciones del PNV y PSE coinciden en la necesidad de encarar el trance con la mayor normalidad posible, pese al riesgo de que Batasuna convierta el juicio en un acto de exaltación. Temen que lo aproveche como una plataforma para recuperar el protagonismo perdido tras el fracaso del proceso de paz por la vuelta de ETA a las armas. Dentro de la sala de vistas serán mayoría, pues contarán con 30 invitados: cinco por encausado y otros tantos a cuenta de su abogada. Ibarretxe tendrá en el juicio a 10 compañeros y López y Ares, a 15.
Desde fuera, el PP defenderá una postura «pedagógica». El partido que preside Antonio Basagoiti aspira a explicar «por qué se les juzga» y reiterar que «cualquier ciudadano está sometido a la ley». El tribunal podría emitir la sentencia un mes después del fin del juicio, cuando la campaña enfile los últimos asaltos.
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