Las bajas médicas de una tercera parte de la plantilla de los controladores aéreos de Barajas se sumaron ayer a la supuesta huelga de celo de los pilotos de Iberia para provocar retrasos de varias horas en numerosos vuelos y cancelaciones de rutas, que repercutieron en el funcionamiento de otros aeródromos españoles a lo largo del día. Miles de pasajeros mostraron su indignación al verse obligados a soportar largas esperas.
Fuentes de AENA confirmaron que la baja por enfermedad de 7 de los 23 controladores que trabajan en la torre de Barajas estaba causando «retrasos generalizados en los vuelos». Las demoras comenzaron por ser de 20 minutos a la mañana, pero a última hora de la tarde ya superaban las dos horas según los destinos. A media tarde, Iberia había cancelado ya más de una docena de trayectos.
Los portavoces de AENA destacaron también que debido a las fiestas de Navidad resultaba «difícil» la «sustitución de los controladores enfermos». Descartaron, de momento, que se deba a un conflicto laboral.
Uno de los vuelos afectados por los retrasos fue el de Madrid a Bilbao de las cuatro de la tarde, que partió con más de dos horas de restraso. Los pasajeros del avión tuvieron que esperar en la terminal una hora y otra más en cabecera de pista, ya en el interior del avión. «El piloto nos explicó que el problema es que no había controladores suficientes y que Barajas sólo podía utilizar dos pistas», explicaba Carmen, una de las pasajeras que se desplazaba desde La Coruña a Bilbao y tenía que coger el enlace en Barajas.
En el vuelo viajaba un grupo de pensionistas vizcaínos que volvían de unas vacaciones en Benidorm con el Inserso. Protestaron por la larga espera que tuvieron que soportar, primero en la terminal y después ya en cabecera de pista. «¡Sinvergüenzas, no hay derecho!», gritaba una jubilada de Bilbao. «Para ir a Alicante nos pilló la huelga de pilotos y ahora la falta de controladores», se quejaba. Una vez en el interior del avión, otra de las jubiladas se metió hasta la cabina de pilotos para expresar sus quejas. «¿Ya estáis otra vez protestando? ¿Que queréis?», les espetó. «Esta vez no somos nosotros, son los controladores», le respondieron.
«Es una vergüenza. No nos informaban de nada y ahora dicen que es una huelga de controladores», protestaba Lorena, pasajera de un trayecto de Iberia entre Madrid y Guatemala que tuvo que soportar ayer doce horas de demora hasta que despegó su avión. «Estamos sin comer todo el día y ahora nos dicen que nos van a llevar a un hotel», se quejaba.
Iberia ha cerrado el año 2008 y empieza 2009 con continuos retrasos y cancelaciones. Entre los días 4 y 31 de diciembre la aerolínea ha acumulado 500 suspensiones de vuelos y más de 5.000 demoras. Durante ese período de tiempo, cerca de 800.000 pasajeros se han visto afectados por alguna incidencia en su trayecto.