El cambio de calendario no ha provocado cambios en las constantes vitales típicas de la previa de un partido. Están adormecidas, ralentizadas para no perder energía, mantenidas en el umbral de la supervivencia a la espera de la llamada de la adrenalina. Mentes relajadas organizando funciones en cuerpos en 'stand by'. Sólo se sabe que están operativos gracias al pilotito rojo que indica que les llega energía. Esta tarde (19 horas) cambiará el color al verde y eso supondrá que el iurbentia retoma la actividad en 2009 y en una cancha dura, donde sólo ha ganado un curso atrás, cuando los hombres de negro parecían invencibles. Ahora, no es el caso, mientras no se demuestre lo contrario.
Para los del sur de Madrid, al partido no le falta un elemento ornamental, no se echa en falta ni un ápice de apunte de interés. Fechas navideñas en las que las canchas se abarrotan. Por si pincharan en hueso, los gestores del 'Fuenla' han regalado una entrada a cada abonado para que tenga un detalle con el prójimo en forma de invitación. Para todos, chocolatada y roscón, que la llegada de los Magos de Oriente está al caer. Y conviene quedar bien con su tradición, pues en la carta firmada por Luis Guil como responsable técnico del equipo, el primer presente solicitado es darle en los morros a sus vecinos de comunidad, Real Madrid y Estudiantes, y colarse por derecho propio en la Copa del Rey. Eso es lo que se respiraba en el ánimo del redactor de la misiva, quien lógicamente debe atemperar su discurso de puertas afuera para centrarlo en sumar las victorias necesarias para la permanencia. Todo se andará. Y para cerrar el círculo, emotividad del retorno a casa de un jugador, Salva Guardia, que ha hecho historia en una franquicia, en muchos aspectos, dejada de la mano de la ACB.
Contra el Pamesa
Al Alta Gestión le quedan dos escollos importantes y pocas opciones. Pero debe apurarlas. Necesita ganar hoy a un iurbentia que ejercerá de juez, pues el siguiente domingo recibirá al Pamesa, que este fin de semana guarda reposo forzoso. Y debería engarzar su hipotético triunfo de esta tarde de sábado con el de su cita pendiente con el Real Madrid. Un choque que, llegado el caso, podría despertar no pocas suspicacias. En Valencia, por lo que pueda pasar, han encargado ya una lupa 'magnum'. Otros que son de los que les vale todo antes de mirarse a su propio ombligo.
¿Y qué tiene que decir el iurbentia en este tinglado? Mucho. La guerra copera no va con él. Su compromiso es con la necesidad de mejorar, de hacerse valer, de retroalimentar la confianza entre entrenador y jugadores. Con carril de doble sentido. La dirección única tarde o temprano conduce a los atascos. Claro que saber que no viene nadie de frente no se puede obviar como un elemento de tranquilidad. Vamos, que como todo en la vida, está en manos de las personas el plasmar el noble arte de la racionalidad.
Hace un año, en Fuenlabrada, el iurbentia ganó por derecho, pisando el terreno que sólo los valientes no desdeñan. Defendió hasta dejar sin aire a los madrileños en el último cuarto.