Un agente de la Guardia Civil fuera de servicio falleció ayer tras sufrir una brutal agresión en una discoteca de Irún por parte de un presunto delincuente habitual, que tras los hechos se dio a la fuga y fue detenido por la Ertzaintza a primera hora de la noche. El fallecido era Santiago Jaldo García, de 45 años. «Llevaba media vida en Irún, más de veinte años», explicaron compañeros de la víctima, muy afectados.
Testigos presenciales y fuentes del Departamento de Interior del Gobierno vasco indicaron que el suceso tuvo lugar poco antes de las ocho de la mañana, en el interior de la discoteca Korus de la ciudad fronteriza. Se trata de una zona céntrica que las noches y madrugadas festivas concita a gran número de personas y donde se ubican varios establecimientos de copas.
Los testigos indicaron que la víctima se encontraba acompañada de un amigo, ajeno a la institución armada, y que en un momento dado ambos se separaron. «No sé si el amigo se fue a la barra, pero el caso es que el guardia civil se quedó solo. En ese instante apareció de forma sorpresiva un joven de unos 30 años y comenzó a agredirle», señalaron.
La víctima recibió un aluvión de golpes que le llevó a perder el equilibrio y posteriormente la consciencia. El herido quedó tendido en el suelo ante el estupor de las personas que en ese momento festejaban la llegada del nuevo año en el local. Tras la paliza, el individuo se dio a la fuga. Testigos consultados señalaron que la agresión se produjo sin que hubiese mediado una riña previa entre ambos. Indicaron también que el agente no tuvo opción alguna de defensa y que ni siquiera portaba su arma.
El personal sanitario atendió a la víctima en el interior de la discoteca. Sin embargo, ante la gravedad de su estado decidieron evacuarlo a la unidad medicalizada desplazada, donde continuaron con las labores de reanimación. Todos los intentos resultaron infructuosos y el agente falleció. El estudio forense permitirá determinar si murió como consecuencia de la paliza o, como apuntaban ayer algunas fuentes, de una caída en la que, de manera fortuita, pudo desnucarse.
Detención
Santiago Jaldo llevaba más de veinte años destinado en Irún. Se había casado con una mujer de la ciudad y era padre de un joven en edad adolescente. Su muerte causó un hondo impacto emocional en el cuartel irunés donde desarrollaba su actividad profesional. Tras el homicidio, agentes de la Ertzaintza, Policía Nacional y Guardia Civil iniciaron una investigación para tratar de localizar al presunto autor de los hechos. Finalmente, fue arrestado por la Policía autónoma a las nueve y cuarto de la noche de ayer en un establecimiento hostelero de la localidad guipuzcoana.
El sospechoso, José Antonio V. A., cuenta con múltiples antecedentes delictivos y ha ingresado en varias ocasiones en prisión. Ha participado en robos con intimidación a punta de navaja. La Policía no descarta que hubiese reconocido al guardia civil en la discoteca y arremetiese contra él por su mera condición de agente de la autoridad.