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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

ETA atenta contra un símbolo del autogobierno

Trabajadores de EITB recuperaron ayer la calma y plantaron cara a la barbarie etarra tras la «horrible» experiencia de sentirse en el punto de mira de los terroristas
02.01.09 -

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«No se van a salir con la suya»
«Han intentado silenciarnos, pero nosotros continuaremos haciendo nuestro trabajo». Los empleados de EITB vivieron «con perplejidad y miedo» la jornada del miércoles, pero no se dejaron arrastrar por el azote terrorista. Optaron por plantar cara a la sinrazón. Alto y claro advirtieron a ETA de que «no se va a salir con la suya». Y lo hicieron apenas una hora después de que la banda hiciera estallar una furgoneta bomba junto a la sede de la televisión pública vasca. Eran las once y cuatro minutos de la mañana del día de Nochevieja.
Los trabajadores del ente, que se agolparon durante más de dos horas en el cruce de las calles Sabino Arana y Luis Briñas inmersos en el desconcierto general, pudieron acceder pasada la una de la tarde al interior del edificio, precedidos por efectivos de la Ertzaintza. «Nos han dicho que permaneciéramos juntos. Lo peor es no saber cómo habrá quedado todo», comentaba un grupo de empleados mientras bordeaba la estación de autobuses de Termibus. Mientras, Radio Euskadi y Euskadi Irratia emitían música enlatada.
Los primeros en regresar a su puesto fueron los encargados del 'Teleberri'. «Tenemos que sacar el informativo adelante, no podemos dejar que consigan lo que quieren: acabar con la paz y la normalidad», expresaba tajante una periodista de la casa. A las tres de la tarde, como cada día, EITB emitió su informativo. Un programa «elaborado a contrarreloj y, muy a nuestro pesar, con nosotros como protagonistas», arrancaba su presentador, Juan Carlos Etxeberria. Con el ruido de cristales rotos de fondo, la televisión pública vasca relató en primera persona, «con serenidad y sangre fría», los detalles de «la barbarie etarra» y aprovechó el espacio para agradecer a instituciones, partidos y medios de comunicación las muestras de solidaridad recibidas durante la jornada. Una hora antes, desde los estudios de la cadena en Miramón (San Sebastián), el noticiero en euskera 'Gaur Egun' cumplía también con su cita habitual con los telespectadores en ETB-1.
Ayer, el caos dejó paso a la «serenidad». Los daños materiales no fueron tan graves en el interior de la sede como se temía en un primer momento, dada la potencia de la bomba y el amasijo en el que quedó reducida parte de la fachada acristalada después de que el artefacto hiciera explosión. El alcalde de Bilbao reveló a mediodía que la estructura del edificio permanecía en buen estado. Iñaki Azkuna quiso comprobar en persona la situación en la que habían quedado las instalaciones y aprovechó su visita para animar a los trabajadores que en ese momento se encontraban en la sede a seguir adelante.
«Más tranquilos»
En la primera planta del inmueble, donde están ubicadas las redacciones de ETB y Radio Euskadi, varios periodistas se concentraban en sacar adelante su trabajo. «Hoy estamos más tranquilos. Ayer -por el miércoles- fue un día horrible», reconocía un empleado. «Estamos contentos al ver que los desperfectos no son tantos, aunque cuando ves que no hay ventanas o que están completamente resquebrajadas te da una rabia y te entra una impotencia tremendas», añadía una compañera. A su espalda tres bomberos se afanaban en retirar escombros de los ventanales. Los empleados deberán convivir durante dos meses con las labores de restauración de la fachada, «pero no nos van a impedir seguir informando», reiteraba ayer el gerente de EITB. Juan Diego apostó por recuperar «cuanto antes la normalidad» y reveló que «el lunes se espera que estén trabajando todos los empleados».
El miércoles, ETA no logró su objetivo de silenciar la voz del ente público vasco, pero sí sembró el pánico entre su plantilla. Alrededor de las diez de la mañana un ertzaina se acercó hasta la entrada de EITB. «Me dijo que llamara al 112 y que avisara al jefe de seguridad», relataba visiblemente nerviosa Amaia, recepcionista del ente público. A las 10.25 horas sonó la alarma de evacuación de la sede. «Lo primero que pensamos fue que se trataba de un simulacro e incluso criticábamos el día que habían elegido para hacer una prueba», reconocía una trabajadora una hora después de que la bomba estallara.
Pese a que en un principio los empleados no se tomaron en serio la advertencia, todo cambió cuando efectivos de la Ertzaintza con pasamontañas irrumpieron en el inmueble. «Íbamos andando tranquilamente y nos mirábamos como si no fuera con nosotros hasta que los agentes empezaron a gritar '¡Salid rápido que esto es gordo, no es un simulacro!», relataba un grupo de trabajadores. «Entonces, echamos a correr hasta que conseguimos salir. Bajamos las escaleras en un minuto», añadían. El desalojo trajo consigo escenas de auténtico caos. «Teníamos miedo a que no nos diese tiempo a abandonar el edificio a todos», reconocía una empleada. La preocupación se tornó en «alivio» cuando, mediante el 'boca a boca', se enteraron de que no quedaba nadie en el interior.
Tras la explosión llegó la «incertidumbre». ¿Cómo habrá afectado la bomba al inmueble? era la pregunta más repetida. La segunda: «¿Qué va a pasar con nosotros?». La plantilla al completo salió de EITB «con lo puesto». «Todas nuestras cosas están dentro, incluso tengo los regalos de mi familia», comentaba un empleado. Algunos de los trabajadores pudieron retirar sus vehículos del garaje pasadas las cinco de la tarde. Otros optaron por regresar a sus casas y esperar a que la empresa les avisara de que podían ir a recogerlo. «Es Nochevieja y los cobardes de ETA ni nos van a callar ni nos van a arrebatar el último día del año», sostuvieron.
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