La ofensiva de Israel contra la franja de Gaza continuará hasta que Hamás no cese sus ataques hacia el país hebreo. Su ministra de Exteriores, Tzipi Livni, se lo recalcó ayer de manera personal a Nicolas Sarkozy en una reunión bilateral celebrada en el Palacio del Elíseo de París. De esta manera, la jefa de la diplomacia israelí borró la esperanza de que su Gobierno aceptara la tregua de 48 horas propuesta por el Ejecutivo galo por motivos humanitarios.
Según explicó a la prensa en un tono contundente, la decisión de frenar la operación militar se adoptará en base a las «evaluaciones cotidianas» que Israel realiza de la misma. En este sentido, hasta que estos análisis hebreos no permitan tener claro que la organización integrista islamista ha comprendido que no puede seguir como hasta ahora, no se producirán cambios. Todo seguirá igual tanto desde el punto de vista militar como a nivel humanitario porque, según dijo, la situación humanitaria en Gaza «es como debe de ser».
El presidente francés, en cambio, no hizo declaraciones tras fracasar este intento de frenar los bombardeos aéreos israelíes. Eso sí, su interlocutora afirmó que Sarkozy es «plenamente» consciente de la complejidad del problema y de las dificultades de encontrar la estrategia más adecuada. Es más, Livni subrayó que el líder galo comprende «la naturaleza de la crisis a la que hacemos frente y sabe que no es un problema únicamente israelí», recalcó.
Del mismo modo, después de seis días del inicio de la ofensiva militar, la dirigente judía recalcó que aceptar esa tregua de 48 horas propuesta por el desde ayer ex presidente de turno de la Unión Europea 'legalizaría' las acciones de los palestinos que dirigen la franja de Gaza. «La agenda de odio de Hamás no puede ser legitimada por la comunidad internacional», apuntó la ministra de Exteriores, que, de todos modos, agradeció los esfuerzos de Francia a favor de la paz en Oriente Próximo.
«Vivir en paz»
Livni también se encargó de aclarar que estas acciones no van contra todos los palestinos. Explicó, por tanto, que Israel se está esforzando por fortalecer al Gobierno de Al-Fatah -que gobierna Cisjordania con Mahmud Abbas-. «Estamos trabajando para ayudar a los moderados mientras atacamos a los extremistas como Hamás», explicó. De este modo, aclaró en una entrevista televisiva previa al encuentro que la única meta que persigue su Ejecutivo es «vivir en paz». «Pero mientras Hamás gobierne las posibilidades de conseguirlo son muy bajas», se sinceró.
La reunión del Elíseo se produjo cuatro días antes de que Nicolas Sarkozy visite la región con el objetivo de explorar los «caminos de paz», explicó en su tradicional mensaje de felicitación del Año Nuevo a sus compatriotas. Coincidiendo con una misión diplomática de alto nivel que organiza la nueva presidencia de la UE en manos de la República Checa, el lunes se entrevistará con Abbas en Ramala, y en Jerusalén con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, con el que habló el día de Nochevieja por teléfono. Ambos mandatarios conversaron sobre la forma de encontrar una salida a la crisis de Gaza. Al día siguiente, el martes día de Reyes, el máximo dirigente francés visitará países limítrofes como Siria y Líbano.