El Departamento de Empleo trata de evitar que el ERE planteado por la empresa Cegasa para eliminar 240 empleos en Vitoria llegue ante el Gobierno vasco sin acuerdo sindical y se convierta en una 'patata caliente' para el Ejecutivo a escasos tres meses de las elecciones autonómicas. La compañía propuso hace tres semanas anular la línea de fabricación de pilas de consumo en la capital alavesa.
La consejería que dirige Joseba Azkarraga ha indicado, a través de un comunicado, que tratará de «buscar el acuerdo entre la dirección y los sindicatos» y se ha ofrecido a mantener «encuentros informativos» con ambas partes. Aunque el período legal de consulta sobre el expediente no concluye hasta el próximo día 12, en este momento la situación está bloqueada y ni siquiera se han iniciado negociaciones sobre el expediente ni sobre las posibles prejubilaciones, una de las vías que plantea la empresa para amortizar 116 empleos, casi la mitad de los 240 puestos a eliminar.
Azkarraga resaltó hace unos días como dato positivo que el 94% de los EREs llegan a su departamento con acuerdo con la parte social, pero todo apunta a que Cegasa puede sumarse al 6% restante, si no cambia la situación de manera sustancial en los próximos días.
Octavillas por la ciudad
La empresa alega que ya es «inviable» hacer pilas en Europa ante la dura competencia asiática y esgrime datos sobre una «brutal caída de pedidos» y que acumula 22,5 millones de euros en pérdidas. Asegura también que, «de no adoptar medidas ahora, la situación empeorará para todo el grupo, que emplea a más de mil personas».
El comité de empresa y los sindicatos ELA y CC OO rechazan negociar el ERE al considerar que «no hay motivos para que siga adelante, porque no vemos justificado el cierre». Y cuestionan los datos económicos facilitados por la empresa, que exigen que sean auditados. Desde esta perspectiva, reclaman al Gobierno vasco que mire «con lupa» el expediente de regulación.
Mientras, en las calles y paredes de Vitoria abundan pegatinas y octavillas sobre el conflicto. Junto a los que rezan «Cegasa a China, y nosotros a la ruina», otros se dirigen a Ibarretxe y le reclaman que anteponga los intereses de los trabajadores vascos a los de «sus amigos», en alusión a la personalidad nacionalista de Juan Celaya, fundador del grupo.
La plantilla volverá a reunirse hoy en asamblea para debatir una propuesta de huelga y mañana se manifestará en Oñati, donde el grupo tiene abiertos otros centros fabriles. Mientras tanto, los comités de las empresas Cega y Cegasa Internacional, con 350 operarios, han aceptado una congelación de sueldos en 2009 a la vista de la «difícil situación» que atraviesa la empresa en plena tormenta económica internacional.