Con el recuerdo aún fresco de su madre viva, uno de los diez hijos de la mujer bosnia asesinada por su marido el lunes en un humilde piso de Cornellá, detallaba ayer sin dramatismos, pero con crudeza, la relación de sus progenitores. «Hace unos años mi madre denunció a mi padre después de mantener una pelea, y por ello estuvo un tiempo en la cárcel», relató Ismed. «Después de salir de la prisión volvió a la casa familiar y, desde entonces, no se peleaban tanto...».
Ismed, que fue quien encontró a su madre asesinada, hace una pausa e intenta desentrañar lo ocurrido. «Había peleas, pero no se pegaban. Yo creo que si ella hubiera tenido miedo se habría ido de casa, así que me imagino que no tenía miedo». El joven salió el lunes por la mañana de casa con el fin de realizar compras para Nochevieja y cuando volvió, acompañado de uno de los nietos de la víctima, encontró a su madre muerta en su habitación, en medio de un gran charco de sangre y con evidentes golpes por todo su cuerpo.
El hermano de la mujer, Silvano, confirmó que su cuñado -Vejsil F., de 59 años y también de origen bosnio-, había estado en la cárcel hace tres años acusado de malos tratos y añadió que «era un poco celoso». Se entregó ayer mismo en un centro penitenciario de Barcelona después de permanecer huido cerca de 20 horas tras cometer el crimen.
Vejsil, que fue de inmediato detenido como presunto autor de un delito de homicidio, fue trasladado a dependencias policiales para ser interrogado sobre la muerte de su mujer por los agentes que investigan el caso. Mientras tanto, numerosos familiares y amigos acudieron al piso de la víctima a la espera de enterrar su cuerpo.
La Policía también arrestó ayer al hombre acusado de golpear a su ex mujer con un martillo en la cabeza en la localidad madrileña de Arroyomolinos. Mientras ella se encuentra en el hospital con un traumatismo craneoencefálico de carácter grave, el individuo se presentó de madrugada en el domicilio de su antigua pareja y comenzó a llamar a la puerta para que le abrieran sus hijos, quienes alertaron a la comisaría. Ángel M. L., de 60 años, tenía desde enero una orden de alejamiento de su ex pareja, que le había denunciado por violencia doméstica. El hombre quebrantó el mandato un mes después, por lo que el juez le prohibió entrar en el pueblo, apercibimiento que el maltratador también se pasó por alto para atacarla con el martillo.