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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

50 aniversario de la revolución cubana. Tras los pasos de Fidel

El segundo frente, creado por Raúl Castro en 1958, fue decisivo para la victoria final
31.12.08 -

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La lucha contra el dictador Fulgencio Batista se concentró la mayor parte del tiempo en la Sierra Maestra. Los primeros meses fueron de un subir y bajar por senderos y lomas escapando de los ataques de la aviación. No fue hasta marzo de 1958 cuando Raúl Castro y Juan Almeida establecen dos nuevos frentes en Oriente.
Casi desde el mismo momento del desembarco del 'Granma' hubo bajas por ambos lados. Los improvisados soldados encuentran a compañeros barbudos despedazados con saña. Y poco a poco van tomando posiciones, siempre en poblaciones de la sierra. Según Ernesto 'Che' Guevara, «uno de los factores de triunfo» lo constituyó con el tiempo la actitud frente a los heridos. «El Ejército no sólo asesinaba a nuestros heridos sino que abandonaba a los suyos», recordaba el líder guerrillero, abatido en 1968 mientras intentaba extender la revolución en Bolivia.
También desde los primeros momentos revolucionarios, Fidel Castro comprendió el poder de la prensa. Invitó a acceder a la comandancia al periodista Herbert Matthews de 'The New York Times'. La entrevista se concretó el 17 de febrero de 1958. A finales de abril concedió otra al también norteamericano Bob Taber y a su camarógrafo. Pero pasados los años, ya bien instalado en La Habana, el Comandante dosificó muy bien sus contactos con la prensa extranjera. Y siguió beneficiando a los norteamericanos, recibiendo en los años ochenta a la famosa periodista Barbara Walters de la ABC. Después a Patricia Janiot, de la CNN. Meses más tarde, el canal de noticias 24 horas se convertía en el primer medio de EE UU y en la primera televisión extranjera en abrir una oficina permanente en La Habana. La segunda fue Televisión Española, en 1997.
Pero eso fue muchos años después. La fama de los guerrilleros y sus avances contra los soldados de Batista se difunde desde la señal de Radio Rebelde. Su presentación como salvadores de los pobres -ayudados por la violenta corrupción y represión de los batistianos- les hace ganar adeptos que van engrosando sus filas. También su movimiento, el M-26 de julio, se afianza en las ciudades. En septiembre de 1957 se sublevan varias poblaciones de Cienfuegos, en el centro de la isla.
Se apoyan en jóvenes que, como Zoe Grave de Peralta, con apenas 15 años se alistó ese año en la lucha clandestina en Santiago. «Mi tarea consistía en trasladar armas y compañeros de un lugar a otro», declara a EL CORREO. Su origen muy humilde -«mi madre trabajaba de doméstica y mi padre de albañil a destajo»- la llevó a participar en protestas estudiantiles. Conoció a Mérida García, 'La Bruja', y con ella empezó a ayudar a los revolucionarios. «Mérida tenía un altar de santería. La verdad que ese altar muchas veces le salvó la vida».
«Ella, que era mayor que yo, se ponía las armas debajo de la falda paradora (con cancán) pero yo me sentía más segura con libros en el brazo. Envolvía las armas en un papel y no tenía miedo», recuerda Zoe. Cuando se trataba de ayudar a compañeros «íbamos como si fuéramos pareja». Llevaba «medicinas y vituallas a la columna 10 (Almeida, uno de los comandantes). Ellos las entregaban en la capitanía de Estado en la Sierra Maestra».
Aviso salvador
«Lo más problemático eran los desplazamientos -rememora Grave de Peralta-. Eran muy violentos (duros) a pie. A veces un día entero y evitando los disparos de los aviones. El último lo hice el 20 de diciembre de 1958 y volví el 28. Me estaban esperando para cogerme pero me avisaron y me escondí. No me imaginaba que el triunfo estaba tan cerca. Cuando salí la gente gritaba que Batista se fue y entonces me incorporé a ellos para ir a la plaza Céspedes a escuchar a Fidel».
Para llegar a ese momento de euforia colectiva, antes hubo que organizar la salida de Sierra Maestra. En marzo de 1958, Raúl Castro, entonces de 27 años, y Juan Almeida, fueron los primeros en partir con el encargo de establecer dos nuevos frentes en la provincia de Oriente, hoy dividida entre Santiago, Guantánamo y Holguín. Raúl se dirige hacia la Sierra Cristal para organizar el segundo frente y Almeida a Santiago, donde crea el tercero. Más adelante, un cuarto completa las columnas que cubren el Oriente de la isla.
El segundo frente fue decisivo en la guerra porque derribó tres aviones y capturó otros seis con los que crearon la Fuerza Aérea Rebelde. Su comandancia estaba en Mayarí Arriba. Una población, ahora de 40.000 habitantes, a la que llegamos desde Holguín, atravesando la Sierra Cristal y Sagua de Tánamo. El camino es intrincado. Una carretera polvorienta salpicada de pequeñas entradas que conducen a caseríos perdidos en el monte. En el medio rural parece que nada ha cambiado en estos cincuenta años. Campesinos acarreando vacas, ambos sin ápices de grasa. Sin embargo, hay cabañas de madera coronadas por antenas parabólicas, que no son para ver los canales estadounidenses precisamente. También dispensarios con grupos electrógenos o placas solares.
La tecnología es instalada por el Gobierno para impartir clases a distancia, método muy extendido para apoyar la labor de los maestros, o para proveer de energía eléctrica donde no pueden llegar los tendidos tradicionales. La idea es que la educación y la salud, pilares del sistema, llegue hasta el último rincón de la isla.
A diferencia de la Comandancia de la Plata, el que fuera cuartel general de Raúl Castro queda en las afueras de la ciudad y es muy accesible. Vivía en una sencilla casa de madera, él en una habitación con una litera y la otra con una cama más amplia para Vilma Espín, 'Deborah', su compañera de fatigas hasta que murió en el 2007. Tuvieron cuatro hijos. De esa casa sale una bella calzada ribeteada de altas palmeras que desemboca en el Mausoleo del II Frente, inaugurado por Fidel Castro en 1978. Desde la gran explanada, «utilizada para desfiles en actos especiales», se accede a las escaleras que llevan a las tumbas de los caídos. A un lado reposan los restos de Vilma. Su panteón en una especie de roca que tiene al fondo la Sierra Cristal.
Lo más llamativo es que la placa que lleva su nombre está unida a otra por el escudo de Cuba y el nombre de Raúl. Frente a esa instalación reposa el bailarín Antonio Gades. Sus cenizas están bajo una escultura que representa la base cortada de una palma y a sus pies, unas botas negras.
Casi un Estado
El papel el segundo frente es resaltado por uno de sus integrantes, Arnaldo Cuzcó. A los 16 años entró en la clandestinidad y, cuando se le complicaron las cosas, se unió a la tropa de Raúl, donde le encargaron la alfabetización de sus compañeros y de campesinos. Cuzcó destaca que «Raúl hizo casi un Estado, teníamos la fuerza armada, varias columnas, departamento de políticas, de construcción, de educación, de atención a los campesinos, de capacitación, y de salud». «Era muy joven (27 años) -recuerda con nostalgia-. Llevaba melena, era muy serio pero muy cariñoso. Y junto a él siempre la compañera Vilma».
Cuzcó insiste en que «Raúl tiene una capacidad extraordinaria, organizativa, muy valiente, sabe llegar a la tropa y está muy preparado militarmente. Colocó a cada columna números grandes para dar la impresión de que eran más numerosas».
En agosto de 1958, de La Plata salieron las columnas del 'Che' y Camilo Cienfuegos para avanzar sobre el centro y el occidente de la isla. Y entre noviembre y diciembre se llevó a cabo la ofensiva final tanto en Santa Clara como en todo el este. Cuzcó reconoce ahora que el primero de enero de 1959 fue «muy grande y sorprendente porque yo, de verdad, no esperaba que con la fuerza que tenía Batista desde el punto de vista material pudiéramos ganarle. Pero lo material no acompañado de lo moral les trajo la destrucción».
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