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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

ATENTADO DE ETA EN BILBAO

Cientos de vecinos y trabajadores se han visto afectados por la bomba que ETA ha hecho estallar junto a la sede de EITB en Bilbao
01.01.09 - 18:30 -

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"¡No hay derecho, vaya Nochevieja!"
Varias personas corren tras conocerse el aviso de bomba. / LUIS CALABOR
El miedo y el caos han invadido esta mañana Bilbao. La bomba que ETA ha hecho estallar junto a la sede de EITB ha afectado a cientos de vecinos y trabajadores de los alrededores de San Mamés. Media hora antes de que el artefacto hiciera explosión, la Ertzaintza había alertado a los vecinos de la zona de que bajaran las persianas, se alejaran de las ventanas, y han desalojado los negocios de las inmediaciones.
Personas que residen cerca de la televisión pública vasca se han mostrado "asustados" ante la incertidumbre generada por las consecuencias del atentado. "¡No hay derecho, vaya Nochevieja! Estos lo único que quieren es amargar a todos los vascos", criticaba una vecina de Sabino Arana, que minutos antes tranquilizaba a sus familiares por el móvil.
La bomba ha dado al traste con los planes de un elevado número de personas que debido a las fechas navideñas tenían previsto coger un autobús, ya que la estación de Termibús ha sido cerrada. Thristian Rojas y Karina Quispe iban a viajar esta mañana a Madrid para celebrar la última noche del año en compañía de sus seres queridos. Esta pareja de bolivianos tenía previsto coger el autobús a las 11.00 horas, pero un cuarto de hora antes la Policía autónoma les desalojó de Termibus. "Había gente llorando. Es la primera vez que vemos una cosa así, sobre todo en esta fechas", lamentaban. "Esto no tiene ningún sentido", expresaba Thristian, que recordaba cómo había sentido "la vibración en las piernas" por la explosión.
Begoña Tacón, peluquera en un negocio en la calle Zunzunegui, se afanaba en su trabajo cuando tuvo que dejarlo todo a medias. Seis clientas que se encontraban en el interior tuvieron que salir a la calle, algunas con el pelo mojado y, otras como Joana, con la cabeza llena de mechas. "Aquí estas cosas están a la orden día, pero el miedo te lo meten dentro", censuraba Begoña. La peluquera tuvo que acompañar a Joana hasta otra peluquería de la calle Pérez Galdós para terminar de peinarla. A escasos metros, una vecina con bolsas repleta de compras esperaba para poder entrar a su casa, cercada por el cordón policial. "¿Qué hago? No puedo ir con mi familia y esto te trastoca todo el día, pero al final no importa que sea Nochevieja o que ocurra en otro momento. No podemos seguir así", ha expresado.
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