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Sociedad

23.12.08 -

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El mamífero más veloz no es el guepardo, como se cree, sino el emisario de un banco en días de lotería. «Me han visitado quince o veinte», todos los que tienen presencia en Soria y algunas entidades llegadas de lejos, admitía Ricardo Jiménez. Frenético, afónico, desbordado y feliz, el dueño del bar 'Gari' de la capital soriana era hoy inmune a todo. Al asedio bancario, al cerco periodístico. Con un millón cincuenta mil euros en el bolsillo se comprende. «Nadie está preparado para esto, nadie», repetía en su particular jornada de gloria.
Su caso entrará en el libro de oro del sorteo de Navidad de la Lotería Nacional. Repartió en el bar el tercer premio íntegro, el 80.076: más de 97 millones de euros. Él se quedó con quince décimos. Hasta ahí, nada anormal. Lo excepcional llegó horas después al comprobar que, además, llevaba un décimo del Gordo.
«¿Que qué voy a hacer? Pues daré a cada hijo veinte millones de las antiguas pesetas, y el resto para pagar lo que debo», explicó.
Ricardo Jiménez, el hombre de la buena estrella, piensa seguir al frente de su bar. «Tampoco hay que volverse loco, no soy muchimillonario», dijo, y se fue a seguir descorchando a pesar de haber liquidado las existencias de cava, champán y demás alcoholes entre la parroquia, curiosos y reporteros concentrados en el 'Gari' de Soria, epicentro de la suerte en el día grande de la lotería.
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