Eibar rendirá este año un reconocimiento a la figura de dos médicos eibarreses, Niceto Muguruza y su hijo Javier, que desarrollaron un intensa labor en el municipio y que fue más allá de la simple atención sanitaria. El Ayuntamiento de Eibar, a través de la comisión Ego Ibarra, está ya ultimando los preparativos para esta celebración. Se va a recuperar el monumento a Niceto Muguruza que durante muchos años estuvo en los jardines del Sakun y que ahora se va a colocar en un espacio más céntrico, en los jardines de las casas de Bidebarrieta. También se va a presentar un libro sobre los médicos Muguruza que está preparando Antxon Narbaiza. Ambos actos tendrán lugar el próximo 12 de diciembre.
Niceto Muguruza ha tenido en Eibar -desde su temprano fallecimiento en 1920- tres monumentos. El primero se inauguró en 1920, meses después de su muerte en accidente de tráfico, y fue levantado por suscripción popular. Este monumento, situado aproximadamente donde ahora está el 'Insti'» fue destruido en la Guerra.
Poco después de la contienda se volvió a erigir otro monumento en el lugar, pero fue retirado al iniciarse los trabajos de construcción del 'Insti'. En 1971 se inauguró el monolito del Sakun y ahora, en 2008, volverá a cambiar de ubicación para ir a Bidebarrieta. Será ya su cuarto monumento.
Cuando murió Niceto Muguruza era todavía muy joven, 38 años, pero tuvo tiempo de desarrollar una intensa labor como médico, primer director del Laboratorio Municipal de Higiene de Eibar, conferenciante, publicista o investigador. También puso en marcha junto con otro grupo de médicos -Ciriaco Aguirre, entre otros- el Jardín de Convalecientes, que estaba donde ahora se situa el edificio del Instituto, en Jardines.
Su hijo Javier Muguruza sólo tenía seis años cuando se quedó huérfano de padre pero continuó la saga familiar como médico. Fue durante años pediatra en Eibar y muchos le recuerdan todavía. El propio autor del libro fue atendido por este médico. Era también una persona con numerosas inquietudes culturales. Javier Muguruza se trasladó finalmente a Bilbao, donde reside en la actualidad su familia. Falleció hace ocho años, pero sus cinco hijos, sobre todo José María, mantienen el recuerdo de su padre y su abuelo y la relación con Eibar.
José María Muguruza se muestra ilusionado ante las actividades que se están preparando para resaltar la figura de su abuelo y su padre.