Una treintena de personas que viajaban de Madrid a Bilbao en un avión de Iberia se llevaron ayer el susto de su vida al averiarse un motor en pleno vuelo por el impacto inesperado de un pájaro en la turbina. El comandante del aparato tuvo que dar la vuelta y regresar al aeropuerto de Barajas sin que se registraran problemas, según relató uno de los pasajeros, el periodista bilbaíno Antxon Urrusolo.
El suceso se produjo sobre las 6.50 horas, poco después de que despegara el avión. Apenas se habían quedado medio adormilados cuando notaron «un fortísimo impacto». «Era todavía de noche y sólo llevábamos unos instantes en el aire. Oímos un golpe en el ala derecha y de repente vimos un resplandor que duró cinco minutos», recordó Urrusolo horas después, ya en la terminal de Loiu.
Los pasajeros «enmudecieron». Ni siquiera se atrevieron a preguntar qué pasaba. «Fue increíble, todos estábamos en el más absoluto silencio; con la tensión contenida y resignados a lo que pudiera pasar», aseguró el periodista.
Unos minutos después, el comandante de la tripulación les anunciaba el regreso a la terminal T-4 de Barajas y el origen de la avería: un pájaro que se había colado en el motor y lo había inhabilitado. A Urrusolo y a los que viajaban con él la explicación del pájaro les desconcertó, y no llegaron a quedarse tranquilos hasta que aterrizaron de nuevo en Barajas.
«Sólo queríamos pisar tierra firme -subrayó-. Cuando sucedió el accidente del avión de Spanair en Madrid, yo trabajaba en un programa de televisión, y la primera hipótesis también fue ésa. En ese momento me venían una y otra vez las imágenes de la tragedia, incluso la del monte Oiz, que también me tocó cubrir como periodista». A pesar del susto mayúsculo de los viajeros, desde Iberia restaron gravedad a lo sucedido. «No es algo que pase todos los días, pero sí de forma ocasional», aseguraron portavoces de la compañía.
De nuevo en el aeropuerto, los pasajeros encendieron sus móviles para hablar con la familia y avisarles de que llegarían tarde. «Teníamos un 'no se qué' en el cuerpo...», confesó Urrusolo.
La aerolínea decidió entonces reagrupar al pasaje en el siguiente vuelo con destino a Loiu. Estaba previsto que despegara a las 7.30 horas, pero Iberia lo aplazó una hora para recoger a los viajeros del avión accidentado. Se da la circunstancia de que en este segundo aparato figuraba una delegación del Gobierno vasco encabezada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, que regresaba de un viaje a Ciudad del Cabo. «Pensé: Ibarretxe llega hoy tarde aunque, ¡de la que se ha librado! Si hubiera cogido el avión anterior se habría montado una...».