Las garras del segundo temporal del otoño han atrapado al norte de la Península. Las incesantes lluvias, en ocasiones en forma de granizo, el fuerte viento y la nieve han dejado un rastro de inundaciones, problemas viarios y destrozos en toda la cornisa cantábrica. El País Vasco no se ha librado de esta embestida, que se cebó con Guipúzcoa, donde el río Urumea rebasó su límite a la altura de Hernani y Astigarraga, y el Deba en Bergara. De hecho, el Departamento de Interior activó ayer al mediodía el plan de emergencias por desbordamientos en «fase 1» tanto en este territorio como en Vizcaya. En Álava, por su parte, la Diputación decretó el estado de emergencia. Durante la pasada noche sacó a la carretera 20 quitanieves, ya que las previsiones hablaban de riesgo de heladas y nevadas por debajo de los 600 metros.
El invierno se ha asentado en Euskadi, donde las temperaturas se desplomarán aún más en los próximos días. Guipúzcoa padeció con mayor virulencia este frente. San Sebastián, Irún, Hernani, Astigarraga, Bergara... El Urumea golpeó a las dos primeras. En Hernani, anegó la zona de los campos de rugby, y en Astigarraga se vieron afectados anoche varios pabellones industriales. Además, varios barrios de San Sebastián estaban en alerta por el riesgo de inundaciones al cierre de esta edición.
Y es que durante esta madrugada, los problemas podrían haberse acrecentado. La razón: las previsiones de Euskalmet, la agencia vasca de meteorología, que indicaban que caerían más de 60 litros por metro cuadrado. Asimismo, varios caudales rebasaron su nivel de alarma y casi todos los pantanos de Guipúzcoa llegaron al 100% de su capacidad y estaban desembalsando. Por este motivo, se organizó un dispositivo compuesto por Ertzaintza, Cruz Roja, DYA y Protección Civil, en este territorio y Vizcaya.
Doce coches aplastados
El derrumbe parcial de un muro por las fuertes lluvias destrozó doce coches en Irún en la madrugada del lunes. También un corrimiento de tierras provocó la rotura de una de las principales tuberías que abastecen a la capital donostiarra. De momento el suministro está garantizado, aunque si el arreglo se demora en el tiempo podría haber cortes, según informó Aguas del Añarbe, gestora del servicio.
Y no sólo el agua sembró la inquietud en San Sebastián. Desde las diez de la noche del domingo hasta el mediodía de ayer, los bomberos habían efectuado 74 intervenciones, principalmente por la caída de ramas y árboles, el riesgo de que vallas, andamios y ventanas se precipitasen sobre los viandantes y para recolocar contenedores desplazados por rachas de viento del noroeste que en Euskadi se movieron entre los 80 y los 100 kilómetros por hora.
En cambio, Vizcaya gozó de más fortuna. Los ríos Cadagua, a su paso por Alonsotegi, Arratia y algunos de la margen derecha centraron la preocupación. A pesar de la espectacularidad de las imágenes, con el agua casi rebosando el límite, no se produjeron grandes contratiempos. Al contrario que en el servicio de Cercanías entre Barakaldo y Sestao. Hasta 70 trenes acumularon un retraso medio de doce minutos, ya que un desprendimiento inutilizó una de las dos vías que une ambas localidades.
La circulación por carretera, sin embargo, fue más complicada. A la altura de Castro Urdiales, en la A-8, otro corrimiento rompió la malla que protege la autovía. Este hecho derivó en el cierre de la carretera en sentido Vizcaya durante al menos dos horas (hasta las 13.30 horas, cuando se abrió uno de los dos carriles) y el tráfico fue desviado por la N-634.
Los copos de nieve, mientras tanto, sembraron los puertos alaveses de Opakua, Herrera y Azazeta. Desde primera hora de la mañana, una docena de quitanieves se afanaron para limpiar la calzada. Durante la noche, este dispositivo especial se aumentó a 20 máquinas puesto que estaba previsto que la nieve cayese a menos de 600 metros. De hecho, el Ayuntamiento de Vitoria activó la situación de prealerta de nevadas a partir de las 18.00 horas. Este retén, según los bomberos, cuenta con 400 toneladas de sal para adecentar las calles y varios vehículos.
El puerto de Orduña estaba anoche cerrado al paso de camiones por culpa de la nieve -al igual que el de Dima, en Vizcaya-, y los turismos tenían que circular con cadenas, una medida obligatoria para todo tipo de vehículos en el alto alavés de Bernedo.
Muerto en Asturias
Este último territorio tampoco esquivó unas lluvias que llevaron al pantano de Ullibarri al 80 % de su capacidad y al de Urrunaga al 75 %. La Confederación Hidrográfica del Ebro ha activado el protocolo de aguas altas, previo al desembalse. Asimismo, tanto en Vizcaya como en Guipúzcoa, la flota permaneció amarrada por el fuerte oleaje. Esta inactividad se repitió en toda la costa cantábrica, desde Galicia, cuya parte más occidental estaba ayer en alerta roja, hasta Asturias, y Cantabria.
La nota trágica se dio en el Principado. Un joven de 25 años quedó sepultado en el interior de su coche bajo unos 30 metros de tierra y piedras por un desprendimiento registrado en la carretera AS-227, en el término municipal de Belmonte de Miranda. En Castilla y León, la nieve y el hielo han dejado a más de ochenta alumnos sin clase en zonas de montaña Y es que más de 20 puertos fueron cerrados por la nieve en el norte. En Baleares, por su parte, se avistaron varios tornados de pequeña magnitud en el mar.