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Política

Viven con escolta en Euskadi

Un programa de ocio y descanso promovido por el PP permite a 50 ediles vascos 'desconectar' de la presión de ETA por unos días
23.11.08 -

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Para alguien que no puede bajar a por el pan sin avisar antes a sus escoltas, alejarse cuatro días del miedo es un pequeño renacer, «es recordar cómo era la vida de verdad». Sin tener que mirar hacia atrás durante un paseo ni estar atento al reloj para volver a casa a la hora prevista, la jornada cotidiana vuelve a ser «normal». Medio centenar de concejales del Partido Popular en el País Vasco han recuperado las buenas sensaciones y se han olvidado del ahogo que sufren en el desempeño de sus cargos, gracias a un inédito programa de descanso para los ediles más castigados en sus pueblos por la intolerancia de algunos y la amenaza de ETA.
Invitados por el PP andaluz, este grupo de electos ha disfrutado de una etapa de reposo y ocio en Granada, Cádiz, Málaga y Huelva. Apenas han sido cuatro días, pero suficientes para «desconectar» de la presión y cargar las pilas. Para muchos, recobrar la libertad se resume en una sensación. «En poder respirar al aire libre» y recrearse «con el olor a jazmines» en una terraza a medianoche, a pesar «de lo bien que huelen las rosas» en Euskadi por muchas espinas que tengan.
Nunca olvidan su tierra; por eso concejalas como Juana Bengoetxea siguen en sus ayuntamientos, en su caso, en Irún. «El problema del ser humano es que uno se acostumbra a todo, y eso se cobra en nosotros un precio muy alto. De vez en cuando necesitamos recordar lo que es una vida normal», indica Bengoetxea tras su paso por Marbella.
Estas y otras emociones son relatadas por los ediles que han estado en los dos últimos meses en Andalucía. El PP vasco, en colaboración con sus compañeros andaluces, ha puesto en marcha a finales del verano este programa de descanso, abierto a sus 225 electos (99 en Álava, 76 en Vizcaya y 50 en Guipúzcoa). Sin embargo, da prioridad a los concejales más expuestos al acoso, es decir, a los «más puteados», según explica gráficamente uno de sus coordinadores.
El proyecto nació gracias al hermanamiento de las formaciones de Euskadi y Andalucía. El partido que lidera Javier Arenas homenajea a sus compañeros en el País Vasco en todos sus congresos y lo que empezó siendo una declaración de apoyo se ha convertido en una relación mucho más cercana. Como anécdota, les manda polvorones de la Estepa en navidades, aunque la promesa de Arenas de cambiar el dulce por un jamón parece que se ha quedado aparcada por la crisis. Pese a que los populares vascos habían organizado esporádicamente viajes para sus electos más amenazados en los tiempos duros, es ahora cuando la formación que preside Antonio Basagoiti coordina un programa estable de 'desconexión' en Andalucía.
En turnos realizados durante septiembre y octubre, 50 concejales (20 de Vizcaya, 20 de Álava y 10 de Guipúzcoa) se han oxigenado en diferentes estancias con sede en Lepe, Motril, Marbella, Roquetas de Mar y Puerto de Santa María. Además del ocio y el descanso, participan en encuentros políticos con sus colegas y en recorridos organizados por la provincia. El PP andaluz, que ofrece los municipios donde gobierna -tiene 150 alcaldes en esa autonomía-, sufraga el alojamiento y la mitad del vuelo. La otra parte del viaje corre a cargo de la formación en Euskadi. Tienen prioridad los concejales, en solitario o con sus parejas. Por eso no se ha desplazado ningún dirigente de la ejecutiva.
Preocupaciones diarias
La coordinación de la iniciativa es competencia de los secretarios generales en cada territorio: Esther Martínez (Vizcaya), Borja Semper (Guipúzcoa) y Javier de Andrés (Álava). El programa, que se repetirá el año que viene en otros destinos andaluces, permite a los electos olvidarse de las preocupaciones del día a día que, en su caso, no terminan cuando cuelgan la 'txartela' de edil, sino que se mantienen en su vida 'de paisano'. Sin ánimo de dramatizar, Basagoiti les recuerda en las reuniones que mantiene por los pueblos donde el PP tiene representación que no hay que bajar la guardia: «Nuestros concejales no pueden relajarse ni cuando van a buscar el pan. No os tengo que recordar que al pobre Manuel Zamarreño lo mataron así».
Poniendo tierra de por medio, sustituyen el estrés y la presión de sus responsabilidades diarias por el esparcimiento. Este cambio de aires refresca a un colectivo que sufre como pocos el desgaste psicológico, un tipo de vida que puede hacer mella en la pareja, si la tienen. «Han desconectado porque nos decían: 'aquí estamos en la gloria'. Somos una comunidad muy abierta, en la que no hay una reacción antivasca; sí antiterrorista, que es muy distinto. Sentimos una inmensa admiración por todos nuestros compañeros vascos. Estoy seguro de que han captado nuestro cariño», explica el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, a su vez, vicesecretario del área territorial en el partido.
Los concejales de Euskadi no olvidarán el viaje ni las personas que allí han conocido, un bien preciado que el onubense Juan Ramón Jiménez plasmó con tanta sencillez como ternura en el capítulo 'Amistad' de 'Platero y Yo': «Si el camino se torna fragoso y le pesa un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar... Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, tan diferente a los demás, que he llegado a creer que sueña mis propios sueños».
Todos los concejales han vuelto ya a sus pueblos.
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