El Gobierno vasco aumentará la partida de subsidios sociales un 23,6% el año próximo para ayudar a los ciudadanos que resulten golpeados por la crisis en Euskadi, una comunidad en la que la pobreza ya afectaba al 6,2% de los hogares cuando la economía crecía a buen ritmo. Así lo indicó ayer el consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social, Joseba Azkarraga, quien presentó las cuentas de su departamento para 2009 y precisó que, sólo en renta básica, ayudas de emergencia social (AES), complementos de pensiones y otras políticas de inserción, la Administración autónoma se gastará 306,9 millones de euros. El incremento que experimenta esa partida cuadriplica el crecimiento del conjunto de los presupuestos del Gobierno vasco, que se aproxima al 5,5%.
«No vamos a escatimar un euro público en las políticas sociales, no lo hicimos en tiempos de bonanza y tampoco lo vamos a hacer ahora», aseguró Azkarraga, quien recordó que el impacto de la recesión va a poner a prueba la eficiencia del sistema de ayudas que las instituciones vascas han ido construyendo durante los últimos años. Repitiendo el discurso del lehendakari, reiteró que Euskadi afrontará los malos tiempos «con dificultad, pero en mejor situación que los países de su entorno».
Según explicó el consejero, entre las partidas principales de la inserción social, la renta básica se llevará casi 217 millones de euros, lo que representa un aumento del 14,6% respecto a 2008. Ese subsidio representa el 88% del salario mínimo interprofesional (700 euros en doce pagas) y, según los últimos datos disponibles, en 2007 lo percibieron alrededor de 36.000 personas. Las AES, que se suelen conceder con la renta básica, recibirán 34,5 millones, que suponen un incremento del 4,5% y que, en principio, se repartirán entre algo más de 20.000 ciudadanos.
Aunque esta última prestación está destinada teóricamente a resolver problemas concretos de familias en apuros (pagar un recibo de la luz, etc.), en la mayoría de los casos éstas la utilizan para pagar al casero. Por ello, Azkarraga apuntó que cuando se creen los complementos específicos de alquiler, los fondos de ese nuevo subsidio se sacarán esencialmente de las AES. De forma paralela, el Gobierno vasco destinará 22,7 millones para programas de integración sociolaboral, lo que representa un incremento del 41,8% respecto al dinero que presupuestó por ese concepto en 2008.
Pensiones más bajas
Sólo con las subidas aplicadas a la renta básica, a las AES y a la inserción, la inversión en subsidios para el año de crisis se incrementaría el 15%. Sin embargo, la subida global acaba siendo mucho mayor al haberse incluido los complementos para equiparar las pensiones más bajas con el salario mínimo, una medida que fue pactada por el Gobierno tripartito con el PSE y que beneficiará a unas 20.000 personas mayores. Azkarraga informó de que esa prestación tendrá asignados 24,7 millones de euros y se mostró dispuesto a negociar el nombre que finalmente se le ponga para no confundirlo con las pensiones y no generar un conflicto jurídico.
Con el telón de fondo de la recesión, el Ejecutivo vasco dedicará 73,5 millones a apoyar a las familias. Las ayudas para conciliar el trabajo y el hogar, dirigidas a un colectivo de 30.000 padres, aumentarán un 13% y ascenderán a 38 millones. Mientras tanto, los subsidios por hijo crecerán un 4% y sumarán 33,4 millones.
Azkarraga también detalló los presupuestos del área de Justicia, que recibirá 144 millones de euros (un 8,2% de aumento). De esta cantidad, los gastos de personal se llevarán 89,7 millones, mientras que la seguridad de los edificios tendrá asignados otros 32 millones. Asimismo, el Gobierno vasco dedicará 2,5 millones a la euskaldunización de los empleados de los juzgados y de los jueces.
A su vez, la justicia juvenil estará dotada con seis millones de euros, al tiempo que la asistencia jurídica gratuita recibirá once millones. El Departamento de Azkarraga destinará otros dos millones al turno de oficio para las víctimas de la violencia doméstica y las agresiones sexuales.