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Política

repatriados los dos militares españoles

La ministra Chacón alaba el trabajo de las tropas ante las «amenazas» de los talibanes

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La muerte en Herat de dos soldados españoles bajo misión de la OTAN llevó ayer al Gobierno a frenar en seco la discusión sobre un aumento de las tropas destacadas en Afganistán. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, afirmó tener la confirmación expresa de José Luis Rodríguez Zapatero de que no existe ninguna previsión al respecto. Y el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, defendió en Bruselas que el debate debe centrarse en «cómo llevar a cabo una estrategia político-militar que ponga punto final a la situación de inestabilidad que vive el país», y no en el número de militares que conforman el contingente español.
El Ejecutivo no había cerrado hasta ahora la puerta a un incremento de tropas en la misión, que Blanco defendió como un «trabajo esencial» del Ejército para «intentar llevar la normalidad a zonas azotadas por la violencia y el terrorismo». La cuestión estaba sobre la mesa, sobre todo después de que la ministra de Defensa, Carme Chacón, anunciara su intención de levantar el límite que impide a España tener a más de 3.000 soldados en misiones de paz en el exterior. Una cifra fijada por el propio Gobierno en diciembre del pasado año.
Chacón dejó claro que la cuestión se podría plantear sobre todo respecto de la misión que España desempeña dentro de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán de la OTAN, en la que participan 778 hombres. Pero Moratinos casi descartó el refuerzo. Zapatero no dio la razón a uno ni a otro y dejó la cuestión en el aire cuando, el pasado miércoles, fue interrogado sobre cuál será su posición cuando el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, pida a sus socios de la alianza atlántica más recursos y tropas para hacer frente el claro avance de los talibanes.
La respuesta no vino de mano de un miembro del Ejecutivo, sino de la mano derecha del presidente del Gobierno en el PSOE. Blanco ensalzó el trabajo realizado por los militares españoles e incluso aseguró que su presencia en la zona es la «única garantía de protección y de abastecimiento de alimentos y productos imprescindibles para millones de personas», pero dejó claro que España no destinará más medios a combatir el terrorismo internacional.
Esa fue la postura que defendió con firmeza el ministro de Exteriores ante el Consejo de la UE en Bruselas que discutió ayer de este mismo asunto. El jefe de la diplomacia alegó que España no tiene que tener «ningún complejo» por el volumen de su contingente. Lo importante es, a su juicio, que está contribuyendo «en las áreas fundamentales» para la rehabilitación y reconstrucción del país. Y la evidencia del compromiso es, arguyó, la muerte de los dos soldados asesinados el domingo en un ataque suicida.
Ánimo y gratitud
Los cuerpos del brigada Juan Andrés Suárez García, de 41 años, y del cabo Rubén Alonso Ríos, de 30, fueron despedidos en la base española de Herat en presencia de la ministra de Defensa, que voló hacia Afganistán tras conocer la noticia del atentado. Nada más aterrizar, Carmen Chacón y el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general José Julio Rodríguez, se trasladaron al hospital de la base para interesarse por el estado de los heridos, a los que dieron palabras de ánimo. Se trata del capitán Enrique Dopico Rodríguez, el sargento primero Gonzalo Miguélez Diéguez y el cabo Alberto Cao Pérez. El cuarto lesionado, el cabo primero Antonio Cures García, fue trasladado al hospital estadounidense de Kandahar, al sur del país, donde se recupera de la operación de una de sus piernas, que sufrió una fractura abierta.
«Estamos en Afganistán porque los que han arrancado la vida a nuestros dos compañeros amenazan al pueblo afgano y también a todas las mujeres y hombres libres del mundo; desean someternos a su terror, también a nuestras familias, a las familias españolas», dijo la ministra a los cerca de 800 militares que componen el contingente español en el país asiático, a quienes recordó la gratitud y admiración que los españoles sienten por su labor.
«Estamos en una misión -añadió- que culminará cuando el pueblo afgano sea capaz de valerse por sí mismo y de vivir en paz y en libertad. Porque desde aquí se fraguaron amenazas contra las vidas de miles de ciudadanos inocentes en todo el mundo; desde Casablanca hasta Nueva York, desde Londres hasta Bali, desde Estambul hasta Madrid».
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