El mineral y su transformación en hierro y acero fueron los motores de la revolución industrial en el País Vasco. Hoy, sin embargo, el sector ha perdido peso y atractivo. Ya no hay trabajadores especializados capaces de cubrir la demanda que reclaman las fábricas. Para recuperar el antiguo esplendor de esta actividad nace la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral, que en su puesta de largo contará con la presencia del Rey don Juan Carlos I el próximo día 19. El monarca aprovechará su visita a Bilbao, con motivo de la celebración del 25 aniversario de Confebask, para inaugurar la sede de la nueva fundación en Barakaldo.
Entre los primeros objetivos de esta entidad se encuentra el perpetuar la memoria de la siderurgia. Y, en ese sentido, su proyecto estrella tiene que ver con la restauración del horno alto de Sestao. «Nos hemos comprometido a gestionarlo siempre y cuando se convierta en un museo sobre el sector», subraya Néstor Álvarez, uno de los impulsores de la iniciativa.
Sestao, Sagunto y Avilés
Otro de los pilares de la fundación será formar nuevos especialistas para la industria siderúrgica. Los ex trabajadores se han puesto manos a la obra para ejercer de profesores. El próximo año prevén iniciar los cursos, que no se limitarán al País Vasco y el resto de España, sino que se extenderán al extranjero. De este modo, las empresas podrán satisfacer sus necesidades de personal cualificado y los inmigrantes, acceder legalmente y con un contrato bajo el brazo.
La fundación, sin ánimo de lucro, ha sido creada por antiguos empleados de la siderurgia que, debido a las reconversiones de los años 80 y 90, fueron prejubilados. Muchos todavía no han cumplido la edad de retiro obligatorio y se encuentran con fuerzas y aptitud para afrontar nuevos retos. La idea surgió de miembros de la antigua plantilla de Altos Hornos de Vizcaya en Sestao, que pronto convencieron a los de Sagunto y Avilés. «Hemos mandado 10.000 cartas para invitar a otros prejubilados a sumarse al proyecto», señala Álvarez. Torneros, fresadores, ingenieros, peritos, maestros de taller... todos los que quieran podrán participar.
La propuesta laboral no conlleva compensaciones económicas, «ya que al contar con nuestra pensión no habrá sueldos». La organización sí correrá, en cambio, con todos los gastos que genere el curso: traslados, material, estancia.... Sólo en el caso de necesitar un profesional concreto «optaríamos por contratar a un desempleado».
También se volcarán en promocionar la preparación de los descendientes de los trabajadores de la siderurgia. Para ellos establecerán becas especiales «que les permitan estudiar en las mejores universidades aunque sus padres no tengan recursos», señala Néstor Álvarez. Y apostarán por las jornadas formativas. Ya celebraron la primera, centrada en los riesgos laborales, en Bilbao el mes de junio, y para enero quieren convocar otra en Asturias sobre la responsabilidad corporativa de las empresas
Apoyo del Gobierno
La fundación, registrada oficialmente en Madrid hace un año, ha mantenido ya numerosos contactos con el Gobierno central. «El Ministerio de Trabajo la ve muy positiva y el de Exteriores incluso nos facilitará dependencias para impartir las clases en los distintos países», remarca Álvarez. También han contactado con empresas del sector y otras entidades para conseguir la maquinaria y el material adecuado con el que enseñar a los alumnos. Las adhesiones se han multiplicado, hasta el punto de figurar en la presidencia de la entidad José Luis Leal Maldonado, ministro de Economía con UCD y ex presidente de la Asociación Española de Banca.
La decisión del Gobierno de reducir la contratación de extranjeros en sus países de origen no afectará a la organización. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Celestino Corbacho, ya matizó que se harían excepciones con los trabajos especializados cuyas ofertas no puedan ser satisfechas en España.