El Santander sigue dando sorpresas. Ayer lo hizo al publicitar una macroampliación de capital de 7.194 millones de euros, con el objetivo de reforzar sus ratios de solvencia tras las últimas compras realizadas. El inesperado anuncio no fue bien encajado y generó desconfianza en el mercado pese a las detalladas explicaciones ofrecidas por el banco a los analistas y a las declaraciones realizadas por su presidente. Emilio Botín aseguró que con esta operación el grupo «se anticipa al reforzar su capital, ofreciendo una magnífica oportunidad a sus accionistas». El mensaje no resultó convincente para los inversores y las acciones del gigante cántabro cerraron la jornada bursátil con una caída del 5,04%.
La operación diseñada por el Santander se concreta en una serie de actuaciones encadenadas. Emitirá 1.599 millones de acciones ordinarias con un precio de 4,5 euros por título -ayer cerraron a 7,92, a pesar del batacazo- con derechos de suscripción preferente para los actuales accionistas. Con los casi 7.200 millones que captará, el banco reforzará un 25% su 'core capital'. Ese ratio mide la solvencia de las entidades financieras y representa el porcentaje de fondos propios de los que pueden disponer sin riesgo en cuanto a su exigibilidad.
Actualmente, el 'core capital' del Santander está fijado en torno al 6,3% y con esta operación aumentará hasta el 7% «como respuesta a una mayor autoexigencia de solvencia en el actual entorno económico», destacó Botín. Inicialmente, el banco pretendía elevar ese ratio con fondos procedentes de la venta de activos, pero la actual coyuntura y la imposibilidad de conseguir los precios deseados le ha disuadido de mantener esa estrategia.
Esta es la segunda ocasión en lo que va de año que el grupo cántabro aumenta su capital. La primera alcanzó en septiembre los 1.582 millones de euros para financiar la compra de la entidad británica Alliance & Leicester. Tras esa operación, el Santander ha seguido aprovechando la crisis financiera para 'cazar' piezas a buenos precios, lo que ha debilitado su solvencia. También se ha hecho con la británica Bradford & Bingley por 772 millones de euros y con el 75% que no controlaba del norteamericano Sovereign por otros 1.400 millones.
La postura del BBVA
Tanto el BBVA como el Popular se desmarcaron de la fórmula del Santander. Mientras el segundo aludió a su gran liquidez para descartar una ampliación, el Bilbao Vizcaya Argentaria aseguró no necesitarla gracias a su «estrategia prudente» a la hora de realizar compras.
En una nota interna distribuida entre su red de oficinas, el grupo presidido por Francisco González marcó distancias con el Santander y destacó que, «una vez más, se pone de manifiesto la capacidad de diferenciación de nuestra entidad versus nuestros competidores».
El BBVA centra en cuatro elementos básicos esas diferencias. En primer lugar, destaca que se «ha anticipado correctamente a la compleja situación que vive el sistema financiero y, por ello, no ha realizado ninguna adquisición» desde que estalló el terremoto. A ello, une su perfil de riesgo «mucho más conservador», al tiempo que enfatiza, como tercer elemento diferenciador, que cuenta con fuentes adicionales para generar recursos sin tener que acudir a ampliaciones de capital, como plusvalías latentes de renta variable, las generadas por su cartera inmobiliaria o el exceso de provisiones genéricas. Por último, destaca su red y su modelo de negocio.