Tal y como había anunciado, José Luis Rodríguez Zapatero abrió ayer una ronda de contactos para preparar su participación en la cumbre financiera del próximo sábado. Su intención es llevar a Washington «una posición de país», según repitió por la mañana en la reunión de la ejecutiva socialista, y con este fin atenderá a representantes de los agentes sociales, expertos y, hoy mismo, al líder de la oposición Mariano Rajoy. Los primeros en trasladar sus demandas al presidente fueron los bancos y responsables de las patronales CEOE y Cepyme y de los sindicatos CC OO y UGT, que conocieron de primera mano el documento con las propuestas que la Unión Europea defenderá en la cumbre internacional.
Los presidentes de los cuatro 'grandes' -Emilio Botín, del Santander; Francisco González, del BBVA; Isidro Fainé, de La Caixa; y Miguel Blesa, de Caja Madrid- expusieron durante hora y media al jefe del Ejecutivo sus posiciones, y le hicieron saber que las entidades españolas no se conforman con servir de ejemplo para la futura supervisión internacional; quieren que Rodríguez Zapatero aproveche esa cita internacional para reivindicar la solvencia de la que hacen gala.
Los bancos pretenden que la fórmula de control aplicada en España se extienda, y defienden que nadie pueda aprovecharse de la distorsión introducida en el sistema de competencia. Numerosas entidades han sido rescatadas con recursos públicos, argumentaron, y en la nueva situación deben quedar claras las diferencias. No es lo mismo acudir al mercado en demanda de recursos que verse favorecido por un proceso de 'recapitalización' basado en fondos nacionales.
Asistido por el vicepresidente Pedro Solbes, Zapatero atendió las reflexiones de los presidentes de las entidades, que le hicieron llegar algunas propuestas concretas. Así, destacaron que el sistema financiero internacional necesita mayores controles, mejor supervisión y una actuación más coordinada de todos los agentes. Por descontado, ninguno escatimó elogios a la forma de proceder del Banco de España, que con su labor de vigilancia a lo largo de treinta años ha encarrilado la trayectoria de las entidades hasta la posición que ahora ocupan.
Tras su reunión a media mañana con los banqueros, el presidente se citó a última hora de la tarde con los responsables de la CEOE y de Cepyme, Gerardo Díaz Ferrán y Jesús Bárcenas, respectivamente; y con los secretarios generales de CC OO, José María Fidalgo; y UGT, Cándido Méndez. Con ellos departió algo más de dos horas, un encuentro en el cual Zapatero dijo ser «consciente» de los efectos «perversos» que tiene la crisis financiera en el empleo y el ahorro, y se comprometió a adoptar nuevas medidas para paliar estos problemas.
Especulación
Los representantes sindicales le plantearon que el nuevo orden internacional no puede estar basado en la especulación, sino que deber representar un soporte real para la actividad productiva. En su opinión, el auge de las últimas décadas ha arrasado con los criterios tradicionales de la financiación de las empresas, basados en el potencial de creación de empleo. También las patronales defendieron la necesidad de reformar el sistema financiero internacional para prevenir futuras crisis, lo que en su opinión fortalecería la confianza de inversores y empresarios.
En esta rueda de contactos, hoy le llega el turno al presidente del PP, Mariano Rajoy, con el que Zapatero se reunirá a las siete de la tarde en el Congreso. El jefe de la oposición adelantó ayer en un acto público que trasladará a su interlocutor la necesidad de sustituir los «excesos y malas prácticas» en el sector empresarial y financiero por los valores de la economía productiva: trabajo, prudencia y esfuerzo. Rajoy aprovechó el coloquio para criticar al líder del PSOE cuando se le preguntó por el papel que Barack Obama va a jugar contra la crisis. Según aventuró, el presidente electo de EE UU «cogerá el toro por los cuernos», «se rodeará de un equipo muy competente» y tomará medidas aunque sean impopulares, que «es lo que no hace Rodríguez Zapatero», remachó.
Desde las filas socialistas, el vicesecretario general José Blanco, reprochó al PP tras la reunión de la ejecutiva su «cicatería» a la hora de valorar la participación de España en la cumbre de Washington, que celebró como un «éxito colectivo». Blanco explicó que Zapatero se comprometió ante la dirección del PSOE a trabajar para consolidar la presencia del país en el G20, y pidió «prudencia» a sus compañeros por entender que lo logrado hasta ahora no es más que el punto de partida en el reconocimiento de España en la escena internacional.