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El presidente electo de EE UU sopesa con su equipo usar una estrategia agresiva desde el principio o ir paso a paso

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Obama afina su plan de gobierno
Rahm Emanuel, jefe de la Casa Blanca de Obama./ AP
Con la economía estadounidense en pleno descarrilamiento y el Departamento del Tesoro a punto de quemar sus reservas, el presidente electo, Barack Obama, y su núcleo duro sopesan qué cuestiones son prioritarias de acometer en cuanto tome posesión el 20 de enero y cuáles deberán esperar en el cajón del Despacho Oval. El sábado, el político demócrata volvió a dejar claro que acometer la crisis financiera cuanto antes es su principal preocupación. Sin embargo, sus consejeros se preguntan qué hacer con otros temas de extrema importancia como el sistema sanitario o la independencia energética.
El debate dentro del equipo del nuevo presidente se centra en determinar si es necesario implementar una estrategia agresiva que ataque varios frentes a la vez o, por el contrario, ir paso a paso. De hecho, la tensión sobre qué camino elegir ha sido evidente a lo largo de toda la campaña.
Uno de los consejeros de Obama reconoció anónimamente a diversos medios de comunicación que «todo presidente está tentado a abarcar demasiado». «Casos como el de Franklin D. Roosevelt demuestran cómo un presidente extraordinario puede adoptar malas decisiones estratégicas», añadió.
Además, muchas de estas decisiones están fuera de las manos del ex senador afroamericano. Por ejemplo, el plan de rescate financiero ha empujado al déficit estadounidense hasta límites insospechados. Por eso, John Tuck, antiguo asesor del ex presidente Ronald Reagan, reconoce que «Obama tiene las manos atadas debido a la hecatombe económica que se cierne sobre el país y sus opciones son muy limitadas».
Recalibrar el programa
El mandatario electo es consciente de que la economía le forzará a tener que recalibrar su programa. Aun así ha dicho en distintas ocasiones que el país no puede permitirse «esperar a solventar prioridades clave señaladas durante la campaña como la implementación de energías renovables, la reforma de la seguridad social, la educación o una rebaja fiscal para la clase trabajadora».
Por primera vez desde que fue elegido presidente, el demócrata pisará hoy la Casa Blanca invitado por su actual inquilino, George W. Bush, para limar asperezas y hablar sobre la transición hasta el relevo de poderes. Durante la rueda de prensa celebrada el viernes, Obama agradeció la invitación del actual mandatario y su «espíritu bipartidista». Por su parte, Bush dejó claro que toda su Administración «debe asegurarse que la incorporación del próximo presidente y su equipo al gobierno vaya rodada».
Industria automovilística
Desde luego, el ganador de las elecciones ha demostrado que no quiere perder el tiempo y ya traza distintos programas que guíen su primer periplo al mando del país. El sábado, Obama recordó su intención de poner en marcha un plan de ayuda para la clase trabajadora y también hizo hincapié en la necesidad de echar una mano a la industria automovilística que, al fin y al cabo, es «la columna vertebral del sector manufacturero» de EE UU. Y cómo no, recordó que repasará minuciosamente todas la decisiones relacionadas con el plan de rescate financiero, valorado en más de 700.000 millones de dólares (casi 550.000 millones de euros), acometido por Bush.
Además, ayer, John Podesta, jefe del equipo de transición de Obama, aseguró que el grupo de personas a su cargo ya revisa todas las órdenes ejecutivas rubricadas por el actual presidente, entre las que se encuentran temas tan variados como la investigación de células madre o los sondeos petrolíferos. Pero Podesta también señaló, como ya hizo Obama, que todavía está en manos de Bush aprobar cualquier tipo de plan de estímulo económico antes de que el nuevo mandatario ocupe la Casa Blanca.
Con todo, el dirigente republicano dejó claro durante el fin de semana que las medidas contra la crisis no se rebajarán. Y que «Obama contará con todo mi apoyo y cooperación para garantizar que la transición se lleve a cabo sin sobresaltos», indicó.
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