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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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10.11.08 -

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Un total de 22 torres y palacios de Álava construidos antes del siglo XIX y catalogados como monumentos por el Gobierno vasco se encuentran en ruina o están vacíos. Se trata del 18 % de la lista actual, todavía sin cerrar, de estos edificios históricos que el Centro de Patrimonio Cultural del País Vasco ha seleccionado tanto como bienes calificados como inventariados. En total suman 126.
«Es una clasificación que va con lentitud y en la que faltan construcciones del siglo XIX y del XX que también tienen interés», señala el investigador Victoriano Palacios, autor de un monumental catálogo de arquitectura popular.
«Que haya edificios así no es un problema de voluntad, sino de presupuesto y de prioridades. Hay programas destinados a protegerlos, pero las limitaciones económicas impiden hacer más», explica Sebastián Bayo, arquitecto de Arabarri, la sociedad foral destinadas a la gestión de los cascos históricos. El también arquitecto de Arabarri Carlos Marín calcula que sólo se ha inventariado entre un 8 y un 10% del patrimonio, incluyendo iglesias y cascos históricos. Y esgrime un argumento. «De las 60 expedientes que nos llegan cada año para ayudas a la rehabilitación de inmuebles, sólo atendemos a 20. El resto debe esperar». Palacios comparte esta idea. «Se trata de edificios singulares, carísimos de restaurar y a los que hay que buscarles un uso. Es un reto complicado porque la mayoría están en manos privadas y para muchas familias es un lastre», agrega.
La directora de Patrimonio del Gobierno vasco, Arantza Arzamendi, cree que aunque no se contemplen en las listas del País Vasco, muchos edificios pueden protegerse con la normativa urbanística local. «En cuanto a la lentitud del proceso, Alava no sufre la presión urbanística de Guipúzcoa y Vizcaya», añade.
Proyectos de rescate
Desde la Diputación y la propia Arabarri se han propuesto proyectos concretos para rescatar algunos palacetes. En el caso de Salinillas de Buradón, se ha planteado consolidar las paredes arruinadas de la casa de los Condes de Oñate para que pueda ser visitada como destino turístico obligado al estar dentro del recinto medieval, algo que no es incompatible con su posible uso hostelero o administrativo en un futuro.
En Lapuebla de Labarca la casa señorial de más valor, recientemente comprada por el Ayuntamiento, será rehabilitada para hacer viviendas. Otro tanto, se ha hecho en Navaridas. El mal ejemplo es la torre de los Hurtado de Mendoza, en Martioda, a la que ser propiedad de la Diputación no le ha salvado de la ruina, cuando es uno de los grandes hitos de la arquitectura medieval alavesa. Otro caso paradójico es el Museo de Heráldica, es decir, la torre de Mendoza. Las leyes de accesibilidad la han condenado a estar cerrada porque no hay presupuesto que soporte una reforma de ese calibre en un edificio del siglo XV.
Casa del Cordón
«En Álava se han hecho bien las cosas en general. Puntualmente, se toman decisiones que son muy criticables como por ejemplo convertir en sede de Mejora, con todos mis respetos para las personas de la Tercera Edad, la Casa del Cordón cuando debe ser un edificio emblemático para Vitoria. Mendoza debe ser aprovechado para Iruña Veleia porque aquellos barracones son muy tristes. El mayor problema es que los edificios se conserven, el destino puede ser debatido, pero no puede ocurrir lo de la Casa de los Alfaro, que se deja caer», comenta Rafael Fernández de Carranza, presidente de la asociación Landazuri.
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