María, una niña bilbaína de dos años, sufrió cortes en las muñecas el pasado jueves por la tarde al caerse cuando jugaba en la fuente de la recién inaugurada Plaza Bizkaia, en la zona centro de Bilbao. La pequeña, que acude al colegio del Pilar, situado enfrente, y vive en las cercanías, estaba con su madre y un hermano más pequeño cuando ocurrió el accidente.
La mujer tuvo que llevar corriendo a la cría, que sangraba abundantemente, al ambulatorio de Bombero Etxaniz, donde le hicieron una primera cura. De ahí, fue trasladada a la unidad de Urgencias de Basurto, donde le practicaron siete puntos de sutura en una de las heridas, bastante profunda. «Afortunadamente no le había tocado ninguna vena», explica su padre, Jesús Ruesgas.
Desde que se inauguró, el pasado martes, «todos los niños corren por la fuente», dice el padre. María tuvo la mala suerte de resbalar en el suelo que desprende una especie de niebla. «Patinó y al intentar frenarse con las manos, se cortó», señala el progenitor. «Se puede comprobar que las rejas por donde sale el vapor de agua son de un material y tienen un acabado inadecuado para una plaza donde juegan niños pequeños», protesta el padre.
En su opinión, la nueva plaza supone un peligro para los pequeños, por lo que pide al concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas, «que haga lo que tenga que hacer para que ningún otro niño se corte con esas cuchillas». Propone además, que mientras se «corrige el fallo, se instalen vallas para evitar que los niños se acerquen», sino, -advierte-, «habrá que ponerles correas».
Una fuente, no un parque
Por su parte, el director de BilbaoArte, Javier Riaño, uno de los responsables de la obra, se confesó «sorprendido» por el incidente. «Los cantos de la fuente son romos», indicó un portavoz del área, precisamente para evitar que los niños se hagan daño. Riaño se mostró dispuesto a hablar con la familia afectada para comprobar lo que ha ocurrido e intentar «poner una solución».
En el caso de que se observe alguna irregularidad, «se paralizará la fuente» y se solventará. No obstante, Riaño recordó que se trata de una «fuente pública, no de un parque infantil». El responsable municipal indicó que existen zonas específicamente pensadas para niños de esa corta edad en otros puntos de la ciudad. Otra de las soluciones que se podrían adoptar, según Riaño, pasaría por colocar un cartel que prohiba el acceso a niños de corta edad.
Desde que sufrió la caída, María se encuentra en casa «reposando», con las manitas vendadas. La pequeña, que se llevó un gran susto, no puede todavía ir al cole.