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POLÍTICA

Cuatro militantes de la formación socialdemócrata opinan sobre una eventual coalición electoral con los jeltzales y revelan que las heridas de la escisión continúan abiertas

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Coalición electoral con el PNV, ¿sí o no? Es la pregunta del millón. El interrogante que pende sobre la ejecutiva de EA a escasas dos semanas de que venza el plazo que los propios responsables del partido se han dado para ofrecer una respuesta. Y todavía, no hay nada resuelto definitivamente.
Que a Eusko Alkartasuna se le agotan los argumentos para justificar una eventual alianza electoral con el PNV parece claro. Ya hace dos años hubo un debate que provocó una profunda brecha en la formación socialdemócrata, restañada finalmente con un congreso extraordinario en el que se decidió concurrir a todos los comicios en solitario, salvo situaciones excepcionales. Ahí está el umbral, el límite que la dirección de EA no quiere cruzar, salvo que lo demanden las bases. «Hagamos lo que hagamos, iremos en bloque y será una decisión consensuada», aseguran fuentes del partido.
Así las cosas, la respuesta a la pregunta que definirá en gran medida el próximo tablero electoral en Euskadi depende de un buen número de personas anónimas, de esas que no salen en los titulares ni protagonizan mítines los domingos. La respuesta está en los militantes de base, cuyas inquietudes y expectativas ante la cita con las urnas de la próxima primavera ha querido pulsar EL CORREO. Cuatro de ellos han hablado para este periódico. Si se extrapolasen sus respuestas, un 75% de las bases estaría en contra de una entente electoral con el PNV y un 25%, a favor. Coinciden en la importancia de conseguir un grupo parlamentario potente que garantice la defensa del derecho de autodeterminación y en sus críticas al líder socialista, Patxi López, a quien consideran un candidato «teledirigido» desde Madrid.
MILA LAZKANO
Deba
«Es mejor ir solos, aun perdiendo votos»
Son las once de la mañana del pasado jueves. El cielo está nublado, pero después de tantos días de lluvia, hace una temperatura agradable para sentarse en una terraza de la plaza de los Fueros de Deba. Mientras toma un café, Mila Lazkano se muestra tajante: EA debe concurrir en solitario a los comicios autonómicos de marzo. «Siempre he sido partidaria de ir solos», afirma. Y asume el riesgo: «Aunque bajemos en votos».
Nacida en Aiarnazabal hace 61 años, reside desde hace 41 en la localidad guipuzcoana de Deba. Es una militante veterana -está en EA desde la escisión del PNV- y, como tal, deja la última palabra al partido sobre una hipotética entente «si es por causa de fuerza mayor». En el supuesto de pactar, prefiere que sea para gobernar, pero después de los comicios.
Mientras devuelve el saludo a los vecinos que se cruzan con ella, esta mujer, que se manifiesta nerviosa ante la entrevista, pues está acostumbrada a trabajar por el partido lejos de los medios de comunicación, justifica sus opiniones «para mantener nuestra propia identidad e impedir que el PNV nos avasalle». Censura a los jeltzales por haberse «olvidado» de la consulta, «seguramente» por la proximidad de las elecciones, dejando a EA en la «vanguardia» de la defensa del derecho a decidir.
ANTÓN EGAÑA
Gernika
«Ante el bombardeo de Madrid hay que unirse»
A la una de la tarde del mismo día, la calle Pablo Picasso de Gernika -recién peatonalizada- cuenta con un tránsito importante de gente. En uno de sus bancos, Antón Egaña observa el trasiego de ciudadanos. «Suelo ser de los contrarios a las alianzas con el PNV, pero esta vez creo que sí es conveniente», suelta de improviso. Y es que, a su juicio, existe «una presión parecida a la de hace ocho años», cuando Nicolás Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja lideraban el PSE y PP vasco, respectivamente, y se consideraba que el PNV corría el riesgo de perder la jefatura del Gobierno vasco en las urnas.
Este vizcaíno de 62 años, que antaño veía los toros desde la barrera, decidió plasmar en 1987 como afiliado sus simpatías por el nacionalismo vasco. Es un hombre de hondas raíces ideológicas; en sus declaraciones rescata, por ejemplo, el término que acuñó el ex presidente peneuvista Xabier Arzalluz para referirse a algunos medios de comunicación como «la 'Brunete mediática' de Madrid, que llena el 70% de sus tertulias con temas vascos. El bombardeo es constante y, en esta situación, hay que unirse».
Sus cálculos electorales son claros. Egaña asegura que EA no se beneficiará del hipotético apoyo de la izquierda abertzale más alejada de las tesis radicales -«en ese caladero no se puede pescar»- y reconoce que hubo un «trasvase» de sufragios nacionalistas a los socialistas en las últimas elecciones generales. Pero interpreta esta última «cesión» como «coyuntural», para evitar la llegada del PP al poder. En su opinión, la situación revertirá el próximo marzo, porque «con la polarización actual se repiten las circunstancias de hace ocho años». Tampoco piensa Egaña que el electorado se dejará llevar por el «pretendido» vasquismo de Patxi López, que compara con el catalanismo del PSC. «En mi época de estudiante viví en Barcelona, y los socialistas catalanes sí eran independientes del PSOE, no como en el PSE, que son obedientes a Madrid».
RUBÉN RICO
Zuia
«El PNV ha virado hacia la centralidad»
La llegada de José María Aznar al Gobierno impulsó a Rubén Rico a afiliarse a EA para contribuir a la «construcción social y nacional de mi pueblo». Desde esa perspectiva, este taxista de 32 años nacido en Vitoria y residente en Zuia cree que el PNV ha virado hacia la «centralidad» y «tiempos pasados como el pacto de Ajuria Enea», por lo que no duda en recordar que la decisión de EA de concurrir en solitario se adoptó en un congreso y está vigente, aunque pueda revisarse «en cualquier momento».
Son las cinco de la tarde y en la plaza del Ayuntamiento de Murgia (Álava) hace frío. Los niños, no obstante, juegan en el parque infantil ante la atenta mirada de sus madres. En uno de los dos bares de la zona, Rubén habla de memoria, con un mensaje muy interiorizado. A su entender, una coalición electoral con el PNV «no tiene sentido». Lo verdaderamente importante, recalca, es que EA consiga un grupo parlamentario potente, como única opción soberanista «con fuerza» en la Cámara vasca.
El taxista sostiene que el pacto presupuestario con el PSOE es un ejemplo de la «deriva» del PNV, que también ha quedado evidenciada en «la defensa de la consulta. Ibarretxe se ha quedado solo dentro de su partido», remacha, mientras recuerda que ha sido precisamente EA su principal valedor.
Como el resto de afiliados consultados, Rubén Rico reprocha duramente a los socialistas. Dice que ponen «trampas» cuando niegan las reformas estatutarias que se han propuesto desde Euskadi, mientras ellos lanzan en campaña electoral iniciativas para modificar la misma carta autonómica. En este punto, recuerda los reiterados incumplimientos de las transferencias pendientes, utilizadas como «moneda de cambio», según denuncia.
AMAIA LÓPEZ
Muskiz
«Que gane Patxi López supondría ser España»
A las siete de la tarde es ya noche cerrada en Muskiz. La cita con Amaia López es en el alkartetxe del municipio vizcaíno, emplazado curiosamente a menos de cien metros del batzoki del PNV. De la fachada de la sede social de EA pende una pancarta que recuerda que se recogen firmas en favor de la consulta. Al lado de la puerta, otro cartel anima a movilizarse en contra de la planta de coque de Petronor. «Estar con el PNV es someterse a una ideología que te va comiendo. Concurrir en solitario es una apuesta. Cuando compruebas que tus ideas no se ven reflejadas en una coalición, cada uno tiene que tener su propia personalidad», expone Amaia con espontaneidad.
Esta profesora de 37 años, que decidió afiliarse a EA hace seis, se presenta a la entrevista con sus dos hijos gemelos de tres años, que interrumpen constantemente su discurso. A pesar de estas 'zancadillas' fraternas no pierde el hilo y dice no agradarle la posibilidad de que Patxi López sea lehendakari. «Supondría ser España y yo quiero tener soberanía en mi propio pueblo», afirma.
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