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Una agresión a Lillo propició la suspensión de un partido marcado por la grave lesión de Díaz de Cerio
09.11.08 -

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Lo que tenía que ser una fiesta del fútbol guipuzcoano terminó como el rosario de la Aurora. Faltaban pocos segundos para el final del encuentro (0-0) cuando el árbitro se vio obligado a suspender el choque tras la agresión sufrida por el técnico de la Real Sociedad. Un objeto contundente procedente de la grada impactó en la frente de Lillo. Cayó al suelo y fue atendido por las asistencias sanitarias. Por suerte fue una herida leve, aunque el hecho es preocupante. Otro espectador -un hombre de 32 años que fue identificado por la Ertzaintza- que sobra en los campos de fútbol. Luego, en la rueda de prensa, el entrenador restó importancia al suceso, no corren buenos tiempos en el conjunto blanquiazul como para que encima el acto de un descerebrado pueda provocar el cierre del campo. «Me han dado a mí y todo queda en casa», apuntó el agredido.
Era lo que le faltaba al conjunto donostiarra para cerrar la tarde de ayer. Poco antes había perdido a su perla en la delantera para, probablemente, toda la temporada. Corría el cuarto del hora de la segunda parte cuando Díaz de Cerio buscó un balón repartido en las inmediaciones del área grande junto al portero rival Zigor. Ambos fueron a por el esférico. El impacto entre ambas piernas no pareció excesivo, pero el blanquiazul salió volando y entonces ya se pudo ver la gravedad de la lesión. Su pierna derecha estaba fracturada. Él se dio cuenta enseguida y pidió ayuda. Las imágenes resultaron escalofriantes. Podría tener la tibia rota «y no sé si algo más también», según las declaraciones de su entrenador, que se acercó al jugador mientras le retiraban en camilla para ver la lesión y mostrarle su apoyo.
El partido mostró las carencias que tienen ambas escuadras de cara al gol. El Eibar, bien plantado sobre el campo, supo aguantar a la Real Sociedad hasta los últimos minutos. Hasta que la acción de espectador acabó con el encuentro. Fue el peor final posible.
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