Los debates acerca del tratamiento que el Departamento de Educación da al euskera y al castellano se suceden en el Parlamento, pero la Cámara de Vitoria sigue sin abordar el nudo gordiano de la cuestión y parece que no lo hará ya, al menos con efectos prácticos, en esta recta final de la legislatura. EA, el partido que dirige la consejería de Educación, volvió a dejar en el aire ayer cuándo llevará al Legislativo vasco la reforma de los modelos lingüísticos, un comprometido proyecto de Ley que lleva elaborando desde 2005 y en torno al cual no ha logrado concitar de momento un apoyo político suficiente. Su portavoz Onintza Lasa dijo que la reforma «se debatirá». Pero no aclaró si será esta legislatura -la Cámara se disolverá en enero- o, como sostienen en privado los partidos, la próxima.
En esta situación de incertidumbre, el Parlamento debatía ayer una nueva proposición del PP para garantizar la libertad de los padres a escolarizar a sus hijos en castellano en la escuela pública vasca. Había sido tramitada después de tener conocimiento de los contenidos del anteproyecto de ley elaborado por el departamento de Tontxu Campos, un borrador que elimina los tres modelos actuales, fija el euskera como idioma principal en la escuela y establece un mínimo del 60% de asignaturas en lengua vasca. PSE y PP se situaron de inicio en contra. Pero también el PNV le ha dado la espalda. Los jeltzales defienden que se fijen objetivos «alcanzables», que se respete «un espacio para el castellano» en la escuela y que los cambios vengan precedidos por varios cursos de experimentación en diferentes áreas sociolingüísticas. «Hay que tener en cuenta la realidad», insistió ayer la peneuvista Arantza Aurrekoetxea. EB tampoco comparte el proyecto.
«Arrinconar» el inglés
La votación parlamentaria hizo decaer la propuesta de los populares ya que el borrador al que alude no se llegó a transformar en proyecto de Ley y, en consecuencia, advirtieron ayer los nacionalistas, el sistema de modelos sigue vigente y existe la posibilidad de matricular a los niños en el modelo A, en castellano. Pero sirvió para clarificar posturas y evidenciar la falta de consenso entre los partidos para configurar un sistema con, al menos, el mismo apoyo político que el actual.
EA, el partido del que depende la consejería, reiteró la necesidad de superar el marco de los modelos A, B y D, que «no consigue» euskaldunizar. Onintza Lasa auguró que la Cámara debatirá un proyecto de Ley -al parecer diferente al conocido en verano para intentar recuperar la unanimidad del tripartito-, pero no dijo cuándo.
Los socialistas volvieron a mostrar su apuesta por un sistema «flexible» y «equilibrado», que reserve un espacio para quienes quieren escolarizar a sus hijos en castellano, pero que se encamine de forma decidida hacia el «trilingüismo» con una presencia reforzada del inglés. A su juicio, ésta será la base del consenso. Los populares, de hecho, admitieron que el trilingüismo es deseable, en contraposición con «la intención de los nacionalistas -dijo Iñaki Oyarzábal- de arrinconar el castellano e incluso el inglés». Aralar instó a Campos a presentar lo antes posible la reforma legislativa y apoyó la eliminación del modelo A, mientras EHAK consideró imprescindible que se impulse la lengua minorizada e «inherente» al pueblo vasco, el euskera.
El PP, de otro lado, se quedó solo al plantear el rechazo de la Cámara al protocolo de colaboración sellado por los gobiernos vasco, catalán, balear y gallego para el impulso de sus lenguas propias.