
Lillo ha podido abandonar el terreno de juego por su propio pie. / José Mari López
FICHA TÉCNICA
0. Real Sociedad: Bravo; Gerardo, Mikel González, Labaka, Castillo; Bergara, Aranburu, Sergio, Marcos (Moha, min. 77), Estrada (Agirretxe,min. 65); Díaz de Cerio (Necati, min. 63).
0. Eibar: Zigor; Romero, Urzelai, Alaña, Raúl García; Carmelo, Lombraña, Cases, Tiko (Carlos Rubén, min. 53), Codina; Yagüe (Markel, min. 74).
Árbitro: González González. (Castilla-León). Tarjeta roja a Carlos Martínez, jugador de banquillo. Amonestaciones a Castillo, Aranburu, Labaka, Carmelo y Lombraña.
Incidencias: 19.000 aficionados en Anoeta.
Lo que tenía que ser una fiesta del fútbol guipuzcoano terminó como el rosario de la Aurora. Faltaban pocos segundos para el final del encuentro (0-0) cuando el árbitro se vio obligado a suspender el choque tras la agresión sufrida por el técnico de la Real Sociedad. Un objeto contundente procedente de la grada impactó en la frente de
Juanma Lillo. Cayó al suelo y fue atendido por las asistencias sanitarias. Por suerte fue una herida leve, aunque el hecho es preocupante. Otro espectador -un hombre de 32 años que fue identificado por la Ertzaintza- que sobra en los campos de fútbol. Luego, en la rueda de prensa, el entrenador restó importancia al suceso, no corren buenos tiempos en el conjunto blanquiazul como para que encima el acto de un descerebrado pueda provocar el cierre del campo. «Me han dado a mí y todo queda en casa», apuntó el agredido.
Era lo que le faltaba al conjunto donostiarra para cerrar la tarde de ayer. Poco antes había perdido a su perla en la delantera para, probablemente, toda la temporada. Corría el cuarto del hora de la segunda parte cuando
Iñigo Díaz de Cerio buscó un balón repartido en las inmediaciones del área grande junto al portero rival Zigor. Ambos fueron a por el esférico. El impacto entre ambas piernas no pareció excesivo, pero el blanquiazul salió volando y entonces ya se pudo ver la gravedad de la lesión. Su pierna derecha estaba fracturada. Él se dio cuenta enseguida y pidió ayuda. Las imágenes resultaron escalofriantes. Podría tener la tibia rota «y no sé si algo más también», según las declaraciones de su entrenador, que se acercó al jugador mientras le retiraban en camilla para ver la lesión y mostrarle su apoyo.
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El partido mostró las carencias que tienen ambas escuadras de cara al gol. El Eibar, bien plantado sobre el campo, supo aguantar a la Real Sociedad hasta los últimos minutos. Hasta que la acción de espectador acabó con el encuentro. Fue el peor final posible.

Díaz de Cerio podría sufrir una rotura de tibia. / José Mari López
Lesión de Díaz de Cerio
La segunda mitad ha estado marcada por la lesión de Díaz de Cerio, que podría sufrir una dolencia de gravedad, tras pugnar por un balón con el guardameta Zigor y quedar tendido en el terreno de juego con su rodilla maltrecha, provocando la salida inmediata de la asistencias sanitarias.
Lillo, muy conmocionado al intuir la gravedad del hecho, ha movido ficha inmediatamente metiendo otros dos delanteros, Necati y Agirretxe, en una búsqueda casi obsesiva de un gol que pudiera romper el muro azulgrana.
Las ocasiones se han sucedido en los minutos finales, con el partido roto y los dos equipos buscando la portería contraria, pero las musas del gol han dado esquinazo a la Real y al Eibar en este encuentro y el empate inicial ha sido definitivo.