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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Vizcaya

miribilla | bilbao

Los responsables municipales comparecerán hoy en comisión para explicar los escollos de un proyecto que ya debería tener forma

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El hallazgo de lindane y otros residuos retrasa y encarece el Palacio de Deportes
Algunas fuentes apuntan a que el retraso es, por lo menos, de un año respecto a la última fecha barajada. / M. ATRIO
El proyecto para levantar el nuevo Palacio de los Deportes de Bilbao se ha topado con varios escollos que retrasarán su apertura y encarecerán de forma notable su construcción, presupuestada inicialmente en 30 millones de euros. El hallazgo de «una pequeña cantidad» del pesticida tóxico lindane en los terrenos de Miribilla destinados a albergar el equipamiento ha sido uno de estos problemas, según confirmó ayer a este diario el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco. Los responsables del Ayuntamiento comparecerán hoy en comisión, a petición del PSE, para dar a conocer los contratiempos que estan demorando y aumentando el coste de las obras.
Sobre el papel, el Palacio de Deportes de Miribilla ya debería tener forma. Al menos, así lo anunciaron el alcalde de la villa, Iñaki Azkuna, y el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, el día que rubricaron el convenio entre ambas instituciones para cofinanciar el plan. En aquel acto se habló de otoño de 2008, aunque meses después se corrigió esta previsión y se dio una nueva fecha: agosto de 2009. En la actualidad, en la parcela de terreno donde se ejecutan los trabajos, ni siquiera se adivina la estructura del futuro complejo deportivo. Según algunas fuentes consultadas, la iniciativa acumula un retraso de, al menos, un año respecto a la última fecha barajada.
Supervisión de Ihobe
El solar se asienta sobre los vestigios de una mina de hierro. Una vez que se abandonó la actividad extractiva, el yacimiento fue rellenado con diversos materiales. El proyecto financiado por las arcas municipales y forales preveía remover un volumen importante de estas tierras de cara a preparar la parcela. Fue durante esta fase de excavación cuando apareció la «pequeña» cantidad de lindane. Según el Gobierno vasco, el pesticida fue «aislado» y «trasladado para su confinamiento por personal autorizado, como marca el protocolo de actuación en estos casos». La operación fue supervisada por expertos de Ihobe, entidad dependiente del Ejecutivo autonómico. Después se realizaron «diversos análisis para garantizar que no quedaba ningún resto» del dañino desecho. Todo ello, según las fuentes consultadas, provocó un 'impasse' de espera en la obra, además de un «encarecimiento» por el costoso operativo puesto en marcha.
Aunque sí el más peligroso, el lindane no ha sido el único residuo hallado en los rellenos del solar minero que albergará el equipamiento. La gestión de estos materiales detectados -restos de hidrocarburos, escombros, madera y plásticos, entre otros- se ha convertido en el verdadero caballo de batalla de los trabajos. Hasta tal punto, que ha trastocado un presupuesto que, en un primer momento, se fijo en unos 30 millones de euros. El sobrecoste se podría dar a conocer hoy en la comparecencia pública que hay programada.
Y es que el plan de obra inicial preveía el vertido de lo sobrantes en el puerto. Una práctica que ha sido habitual en otras iniciativas públicas y que permite ahorrar una cantidad importante de dinero. Sin embargo, según ha podido saber este diario, las tierras enviadas a los diques no superaron los análisis que realiza la Autoridad Portuaria para supervisar la composición de los vertidos, ya que incluián restos de metales, escombros o plásticos. «Se superaban muchos de los parámetros legales», afirmaron las mismas fuentes. Esto desbordó los planes de la ingeniería que redactó el proyecto. La empresa excavadora tuvo que buscar una solución alternativa, que ha resultado mucho más laboriosa y cara.
Cambios en el proyecto
En este caso, los desechos fueron enviados a un gestor autorizado, que cobra «una importante cantidad de dinero» por cada camión que entra en sus instalaciones. Además, la extracción es realmente compleja. «Es necesario poner en marcha un proceso selectivo», explican las mismas fuentes. «Se elabora una cuadrícula sobre un mapa y se realizan análisis previos para determinar qué es lo que allí se encuentra. Después hay que retirar el material existente, pero con gran minuciosidad. Se hace cuadrícula por cuadrícula. Y, finalmente, se vuelven a realizar análisis», añaden.
Por otro lado, la difícil orografía del solar, que presenta algunas hoquedades no detectadas, también parece haber complicado una fase de los trabajos que está destinada a habilitar una cancha de entrenamiento alternativa al pabellón central.
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