Una subida histórica y sin paliativos desde cualquier punto de vista. El paro registrado por los Servicios Públicos de Empleo (SPE) se disparó en 192.658 personas en octubre al agudizarse los efectos de la crisis económica, lo que representa casi 260 nuevos desocupados cada hora y un aumento del 7,3%. El alza, de una magnitud sin precedentes -multiplica con creces por seis el experimentado hace un año-, se extendió a todos los sectores, comunidades autónomas, grupos de edad y sexo; y refleja la profundidad del agujero en el que ha caído la economía española, que se encontraba al borde de la recesión en el tercer trimestre. De esa forma, los desempleados ya suman 2.818.026, el nivel más alto desde 1988.
Los demandantes de un puesto de trabajo se han elevado en casi 770.000 en sólo un año. Ese incremento, que equivale a un 38%, ha afectado sobre todo a los varones por su fuerte impacto en la construcción y la industria.
Si el tirón del paro en octubre es de dimensiones históricas, también lo es la crisis, argumentó el Gobierno para explicar ese pésimo dato. «Nunca se había vivido una coyuntura económica igual», señaló la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo. El presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de «objetivamente negativo» el resultado. Los parados «saben que tienen al Gobierno que más les está protegiendo en toda la democracia», enfatizó un día después de presentar medidas destinadas a ello, como el aplazamiento del pago de la mitad de las hipotecas.
La «prioridad»
Pedro Solbes, vicepresidente segundo y ministro de Economía, apuntó que, a la vista de los «malos» datos, el paro se ha convertido en la «primera prioridad» del Ejecutivo.
Un hecho no habitual es que la subida se produzca de forma simultánea en todos los sectores y en proporciones similares. Así, el paro ha crecido el 10,6% en la agricultura; el 6,12% en la industria; el 8,2% en la construcción; el 7,5% en los servicios, y el 5,4% en el colectivo sin trabajo anterior. Es de resaltar que en doce meses la construcción ha duplicado el número de trabajadores sin ocupación, hasta alcanzar 479.576 personas.
A los inmigrantes, como es habitual en los últimos tiempos, les ha tocado la peor parte. Su desempleo creció el 13% en el pasado mes, hasta rebasar las 337.000 personas. En el último año este colectivo ha visto aumentar el paro en un 86%.
Hay que profundizar mucho para encontrar algún elemento positivo. Así, Rojo destacó que sectores como la sanidad, educación o tecnologías «mantienen e incorporan empleo», y que más del 50% de los parados registrados tienen una antigüedad de menos de cuatro meses.
Como consecuencia del progresivo aumento, la nómina de la prestación de desempleo se ha disparado. En septiembre, último dato conocido, creció el 41,8% con respecto al mismo mes de 2007, y alcanzó 1.895 millones de euros. Los parados protegidos llegaron a 1.851.308, un 31,3% por encima de los atendidos doce meses antes.
Los datos de la afiliación a Seguridad Social, que mide de forma fiel la evolución del empleo, completaron ayer una jornada negra, al registrar un «ajuste muy notable», en palabras del secretario de Estado Octavio Granado. En octubre se perdieron casi 102.000 puestos de trabajo con respecto a septiembre, mientras que el retroceso de los últimos doce meses ha sido superior a los 453.000. La afiliación cayó por debajo de los 19 millones por primera vez desde 2006.
Un hecho a tener en cuenta en tiempos de crisis es que los regímenes de empleados de hogar y agrario por cuenta ajena son los únicos que han crecido en los últimos doce meses, en un porcentaje superior al 6% en ambos casos.
El balance del paro provocó la alarma generalizada de los agentes sociales y las críticas de los partidos de la oposición. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, dijo que «el fracaso» de la política económica del Gobierno «se mide en el número de parados que crea todos los días», tras calificar el registro conocido ayer como «absolutamente catastrófico».