La paciencia de los vecinos de Chávarri, en Sestao, se agotó hace una semana. Fue entonces cuando, hastiados de sufrir robos, amenazas y actos vandálicos, decidieron organizarse en patrullas ciudadanas nocturnas entre la una y las siete de la mañana para defenderse por sí mismos. Esta madrugada, y ya van ocho, volvieron a pasarla al raso tras fracasar la reunión que mantuvieron ayer con el alcalde, José Luis Marcos Merino. El primer edil se negó a establecer medidas policiales de carácter excepcional tras reafirmarse en que las estadísticas de delitos en la zona confirman que no hay «razones objetivas» para ello.
En cualquier caso, lo que peor ha sentado a estos 'patrulleros' ha sido el mensaje «negativo» que les trasladó el regidor. «Además de no darnos soluciones, nos ha amenazado con sanciones si seguimos saliendo a garantizar la seguridad de las calles», protestó el presidente de la asociación de vecinos Txabarri-Garbi, Manuel Fernández.
Según explicó este residente en Chávarri, Marcos Merino les advirtió en el encuentro de que, con la organización de estas patrullas nocturnas, «estamos incurriendo en una falta grave, incluso un delito». «Y dejó caer que podría abrirnos un expediente sancionador», lamentó.
Fuentes municipales, sin embargo, han rechazado este punto y han matizado que «lo único que hemos hecho ha sido aclararles que lo que están haciendo no es legal».
Formalismos al margen, los vecinos aseguran que seguirán por las noches en la calle «hasta que nos den soluciones». «Si el problema es que no se puede llamar patrulla ciudadana a nuestras rondas por el barrio y que tampoco podemos protegernos con palos, pues haremos 'paseos nocturnos' y llevaremos paraguas, que no se pueden considerar armas», respondió con ironía la hostelera Mari Carmen Calvo.
«Miedo a las amenazas»
Según apuntó Manuel Fernández, cada vez son más los vecinos que les ayudan en la organización de los grupos de vigilancia. «El sábado ya fuimos 30, aunque entre semana no podemos pedir mucho porque entendemos que la gente madruga para trabajar». El presidente de Txabarri-Garbi reiteró que la organización de las patrullas ciudadanas, «se ha hecho necesaria porque la Policía no nos proporciona ninguna seguridad». Según explicó, «por mucho que el índice de delincuencia en el barrio que manejan tanto la Ertzaintza como la guardia urbana sean normales, calculamos que podrían producirse hasta 40 delitos al mes, si bien muchos no se denuncian por miedo a amenazas».