«Amigos, he estado en muchas campañas y sé reconocer los momentos clave. Vamos a ganar Pensilvania y vamos a ganar estas elecciones». John McCain no se cortó un pelo en un feudo que en 2004 votó demócrata y hoy parece, según todas las encuestas, que mantendrá la misma tónica. Pero al candidato republicano no le quedaba otra que ir a por todas para mantener viva la llama de la esperanza ante sus seguidores. Porque, aunque el veterano senador por Arizona es consciente de lo que dicen los sondeos, confía hasta el final en que nada esté decidido. «Mac está de vuelta. Vamos a llevar el verdadero cambio a Washington», clamó en el estado que reparte veintiún votos electorales.
Por eso su jornada de ayer fue maratoniana en busca del voto sobre todo de los indecisos. El septuagenario político comenzó su periplo en Moon Township (Pensilvania), para recalar después en Indianápolis (Indiana), Roswell (Nuevo México), Henderson (Nevada) y terminar en Prescott (Arizona). En esta ciudad protagonizó un acto junto a su mujer Cindy.
El ex combatiente de Vietnam es sin duda un hombre fuerte, acostumbrado a luchar contra la adversidad y no se rinde fácilmente. Pero necesita dosis de moral, como todos, para seguir adelante. Según recogía ayer 'The New York Times', las encuestas han sido la obsesión de McCain desde que empezó el tramo definitivo de la carrera por la presidencia. Todos los días, lo primero que exigía a sus colaboradores era que le ofrecieran los últimos datos de cómo iba la marcha electoral. Claro que incidía en que los resultados de los sondeos que quería comprobar fueran los que menos ventaja daban a su contrincante. Dosis matutinas de euforia para continuar sin desmayo.
Su gran error
Pero la realidad está ahí y no es muy halagüeña para las aspiraciones republicanas. La mayoría de los analistas políticos apuntan a un factor negativo para explicar lo que le ha sucedido a McCain: su decisión de suspender la campaña en octubre para acudir presuroso a Washington como adalid del rescate financiero de más de 554.000 millones de euros impulsado por el presidente George W. Bush y que fue rechazado en el Congreso. Ha sido una carga demasiado pesada para el aspirante conservador, que le puso por detrás en los sondeos. Desde entonces, toda su fuerza e ímpetu para recuperar el liderato ha sido en vano.
Según la última encuesta de Reuters/Zogby, Obama le aventaja en seis de los ocho estados considerados clave, incluyendo Florida y Ohio. Sólo estos dos más Pensilvania reparten 68 votos electorales. Ohio, que aporta veinte, se inclinó por los republicanos en 2004, aunque por escaso margen. Hoy, la lucha estará mucho más reñida allí, lo mismo que en Florida -27 votos electorales-. Si éste se inclina por el aspirante demócrata la Casa Blanca estará ya al alcance de su mano. McCain tampoco tiene claro el triunfo en Virginia, tradicional feudo conservador. De perderlo, sería la puntilla a sus aspiraciones. Misuri o Nevada también son importantes. En ellos ganó con comodidad Bush en 2004.