Pregunta de examen o de concurso televisivo. ¿Quiénes se disputan hoy la presidencia de Estados Unidos? «Ésa es fácil», diría cualquiera. «El republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. Si hace meses que salen en todos los telediarios». Pues, no. Bueno, sí. Pero, no. Respuesta incorrecta, por defecto. Ellos sí luchan hoy por sentarse a partir de otro martes, el 20 de enero, en el Despacho Oval. Pero no son los únicos. Hay otros doce candidatos, los olvidados. Constituyen los denominados terceros partidos.
Por supuesto nunca salen en la prensa y ni siquiera son considerados aspirantes. Son simples sueños. Nadie, ni siquiera ellos mismos, valora su oportunidad de dirigir el país más poderoso del mundo. Sin financiación, ni organización, ni equipos de campaña, no tienen nada que hacer. Se limitan a ser simples actores de reparto.
Jamás podrán ganar, pero sí pueden hacer perder, casi siempre a los demócratas, ya que sus opciones políticas, normalmente lejos del conservadurismo republicano, restan votos al partido del burro azul. Que se lo pregunten a Al Gore que, además de por las papeletas mariposa de Florida, en 2000 no pudo suceder a Bill Clinton por los sufragios que le robó Ralph Nader. Gore perdió el estado por 537 votos. Nader obtuvo 97.000.
Este tozudo multimillonario independiente vuelve a acudir a las urnas y, junto a los ex congresistas republicanos reconvertidos Bob Barr y Chuck Baldwin, y Cynthia McKinney, la candidata de Los Verdes, podría volver a perjudicar a McCain o Obama en caso de que el escrutinio sea reñido en los estados clave. El portal de Internet RealClearPolitics, especializado en la campaña norteamericana, vaticina que Nader concitaría un 2,5% de las intenciones de voto, por 1,3% de Barr. Los demás están por debajo del 1%.
Libertades individuales
Barr, que defendió los intereses de Georgia en la Cámara de Representantes entre 1995 y 2003, se presenta como defensor de las libertades individuales bajo las siglas del Partido Libertario. Ya luchó para evitar el proceso que su partido de entonces inició para destituir a Clinton por el 'caso Lewinsky' y rompió todos sus lazos con la Administración Bush tras la aplicación de la Patriot Act, la legislación antiterrorista que consideraba sospechosa a media humanidad.
Barr no es el único ex conservador en la disputa. También se involucra en la aventura Chuck Baldwin, ahora líder del Partido de la Constitución, con un programa parecido al del ex congresista de Georgia.
Y llegamos a Ralph Nader, que lleva en esto cinco campañas. El autoproclamado defensor de los consumidores, a sus 74 años, sigue erre que erre y lanza una nueva tentativa. Aunque ya es casi ignorado por los medios de comunicación, salvo en los anuncios que puede financiar su saneado bolsillo, ha logrado que su opción sea considerada en 46 estados.
Los Verdes son los más innovadores. Eligieron como candidata a una mujer, además afroamericana. Cynthia McKinney, representante demócrata por Georgia en el Congreso entre 1993 y 2003, podría perjudicar a Obama en los 32 estados en los que se presenta al privarlo de parte de los votos feministas, pacifistas y ecologistas.
Barr y Baldwin, a la derecha, y Nader y McKinney, a la izquierda, coinciden en oponerse a la guerra. De los otros candidatos algunos se reivindican socialistas, la mayoría independientes, hay un pastor de estricta moral y hasta un valiente que dice ser afín a Fidel Castro.