El próximo 10 de diciembre la casa Christie's de Londres sacará a subasta una pieza extraordinaria. Se trata del Wittelsbach, un diamante azul de 35,56 quilates que podría alcanzar en la puja el nada módico precio de 11,5 millones de euros. La joya perteneció a Margarita Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España, conocida por ser el personaje central de uno de los cuadros más célebres de la historia: 'Las Meninas', de Velázquez.
El diamante fue un regalo que Margarita Teresa recibió de su padre como parte de su dote. Nacida en 1651, la infanta fue comprometida de niña con su tío materno, Leopoldo I de Austria, futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Margarita Teresa no sólo posó para 'Las Meninas', sino que lo hizo para una buena colección de retratos que eran enviados a su prometido para que éste pudiera seguir al punto el crecimiento de su futura esposa y comprobar que la consanguinidad de la familia no había hecho mella en ella. La boda se celebró en Viena el 5 de diciembre de 1666, cuando la novia tenía 15 años y el novio 26. A pesar de la diferencia de edad, de que él era más bien feo y de que se trataba de un matrimonio concertado, la pareja se enamoró y fue feliz mientras pudo: Margarita Teresa murió de su cuarto parto en 1673, a los 21 años.
Con el fallecimiento de la infanta comenzaron las idas y venidas de su diamante. Leopoldo se lo entregó a su tercera esposa, Leonor Magdalena de Pfalz-Neoburg, con la que tuvo 10 hijos. La emperatriz legó el gran diamante azul a su nieta, la archiduquesa María Amelia, que se casó en 1722 con Carlos Alberto de Wittelsbach, príncipe elector de Baviera.
La piedra preciosa se convirtió en la joya familiar de los Wittelsbach. El último rey de la dinastía que lució la joya fue Luis III, que reinó hasta 1918, cuando Alemania se convirtió en república. El diamante pasó a manos de los administradores de un fondo de compensación gubernamental. La catastrófica situación económica de 1931 obligó a vender la joya, que casualmente salió a subasta en Christie´s, la misma casa en cuyas manos se encuentra ahora. Un comprador anónimo se hizo con ella y, al parecer, la revendió en Bélgica en 1951 a otro 'señor X', que a su vez la vendió en 1955. Por último, el diamante fue adquirido por un «coleccionista privado» de Baviera en 1964.
«No hay ejemplos de diamantes de color comparables a este que hayan salido a subasta», explicó ayer una portavoz de Christie's. «Los diamantes azules son raros y ofrecer uno de este tamaño -24.40 milímetros de diámetro-, calidad, forma e historia es realmente extraordinario». Hasta 1723 todos los diamantes de la realeza europea provenían de India. Hoy se conservan pocos, entre ellos el Kohinoor, que forma parte de las joyas de la Corona Británica; el Regent, conservado en el Louvre; y el Orlov, depositado en el Kremlin.