Los agentes sociales no cuestionaron ayer la idoneidad del cuarto paquete gubernamental de medidas contra la crisis. Pero sí evidenciaron divergencias a la hora de valorar si bastará o no para ayudar a las familias acuciadas por las deudas. Empresarios, asociaciones de consumidores y CC OO coincidieron en que son necesarias más iniciativas similares. «Son positivas, pero insuficientes», censuraron al unísono. Tan sólo UGT no puso pegas a un plan visto con buenos ojos -al menos, en un principio- por las entidades financieras, que se mostraron «abiertas a colaborar» con el Ejecutivo socialista.
SINDICATOS
Los dos grandes sindicatos reaccionaron de forma contrapuesta a un anuncio que acogieron con «sorpresa» al no existir consenso previo. Mientras CC OO dudó de su utilidad en tiempos de destrucción de empleo, UGT optó por destacar las bondades del programa. «Está bien dirigido en el tema de las hipotecas, aunque debe compensarse con otras propuestas», valoró su secretario de Acción Sindical, Toni Ferrer. El líder de CC OO, José María Fidalgo, lo vio poco preciso. A algunas acciones anunciadas por el presidente del Gobierno «les falta un hervor» y otras están «francamente crudas», lamentó. Asimismo, criticó que José Luis Rodríguez Zapatero «publicitara» las iniciativas sin debatirlas antes con patronal y sindicatos y advirtió de que, «si el diálogo social no da sus frutos», las centrales podrían convocar movilizaciones «a nivel nacional».
PATRONAL
Los empresarios pusieron encima de la mesa tanto pros como contras. Fuentes de la CEOE dieron la bienvenida a unas iniciativas que van «en la buena dirección», si bien consideraron que no tocan el principal problema que agobia actualmente a las compañías: la financiación. En el mismo sentido, aunque con aún más dureza, se manifestó el presidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Jesús Bárcenas. «Son medidas arbitrarias y deslavazadas. Hace falta consenso para aprobar un plan de choque», señaló.
USUARIOS
A los colectivos de consumidores les parece «bien» el aplazamiento del pago de determinadas hipotecas. El problema es que, a su juicio, «muchas familias necesitadas» quedarán excluidas si la medida se limita a créditos inferiores a 170.000 euros, sobre todo en las grandes ciudades. «Son las familias con hipotecas más altas -las contratadas a partir de 2005- las que más están sufriendo los efectos», avisó la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que reivindicó «la adopción de un procedimiento concursal abreviado y gratuito exclusivo para familias». Instó también a las autoridades a reducir los coste administrativos y fiscales que conlleva la reestructuración de las deudas.
Facua ve «demasiadas limitaciones» en las nuevas medidas contra la recesión, y reclamó por ello la inclusión de «aquellos que han sufrido recortes en sus ingresos con posterioridad a la firma de sus hipotecas -disminución de jornada, salario hora o un nuevo empleo con peores condiciones-».
BANCOS Y CAJAS
A la Asociación de las Cajas de Ahorros (CECA) y al colectivo que agrupa a los bancos (AEB) no les chocaron demasiado las medidas frente a la morosidad. Muchas entidades -recalcaron- ya aplican fórmulas de flexibilidad porque en el fondo «son las principales interesadas».