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Los siete centros que operan en el territorio buscan concienciar a los conductores para que no repitan sus errores al volante

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Las autoescuelas 'reciclan' cada dos meses a 85 vizcaínos que se quedan sin carné
El profesor explica a sus alumnos la peligrosidad de determinadas infracciones y los factores que provocan los accidentes. / BORJA AGUDO
«Yo llegué desde Bilbao a Toledo en tres horas». Actitudes como esta son las que se buscan combatir en los Cursos de Sensibilización y Reeducación Vial. Se trata de un regreso forzado a la autoescuela para aquellos que han perdido todos los puntos de su carné y se han quedado sin permiso a raíz de una sentencia judicial. En Vizcaya, 85 conductores acuden a las lecciones que se imparten cada dos meses en las siete autoescuelas autorizadas, que se localizan en Bilbao, Durango, Gernika, Getxo, Santurtzi y Zalla. Todas forman parte de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), organismo que recibió en 2006 la adjudicación del Gobierno vasco para la gestión de estos cursos.
Los cursos tienen una duración de 24 horas y los infractores deben desembolsar 341,76 euros si quieren participar. Profesores y psicólogos con una formación especializada dirigen las clases. Con la ayuda de un manual de 600 páginas y medios audiovisuales, los educadores muestran a los alumnos la peligrosidad de determinadas infracciones y hacen especial hincapié en los factores que provocan los accidentes. El programa de concienciación consta de dos partes: una se dedica a contenidos generales de seguridad vial y la otra se imparte de forma más personalizada, priorizando los aspectos que han motivado la retirada de la licencia. Y, después de la lecciones, llegan los exámenes. En términos generales, los formadores diferencian entre los asistentes dos tipos de conductores: los que dicen que no lo van a repetir y los que consideran que estar allí es un mero trámite.
Dos horas del curso están reservadas a la labor del psicólogo. Su objetivo consiste en intentar generar un debate en el que cada infractor expone sus problemas y dudas. El coloquio busca extender una reflexión sobre los errores cometidos y sobre las ventajas e inconvenientes de los comportamientos al volante. «Hay mucha gente que no se plantea sus problemas hasta que llega aquí», señala Alaitasune Duarte, una de las psicólogas especializadas.
En un primer momento, una de las dos horas de terapia de grupo estaba reservada para el testimonio de un miembro de la asociación AESLEME, dedicada a la prevención de accidentes relacionados con lesiones medulares y cerebrales. «Aunque a muchos les parezca un poco fuerte, las palabras de la víctima son la mejor forma de concienciar a la gente», señala la directora de Autoescuela Arias, Gotzone Mugarra.
Vendió su coche
Todos consideran que el método no es efectivo al cien por cien, pero subrayan que, al menos, consigue que durante un tiempo no se repitan los mismo errores. «Bastaría con que el sancionado por no llevar cinturón se lo ponga a partir de ahora», añade otro docente.
Cada alumno guarda una historia tras su sanción, pero muy pocos quieren contarla. «Muchos de los que vienen están ocultando a sus jefes, amigos o familias que están aquí», explican. El asistente tipo a estos cursos es un hombre joven 'cazado' por la policía por dos razones de peso: o bien exceso de velocidad o alcoholemia.
«A mí me pillaron hace casi dos años, el día de mi cumpleaños», comenta una joven alumna de la Autoescuela Arias de Getxo. Su caso es de los graves. Triplicó la tasa de alcoholemia. El juez la condenó al pago de 3.000 euros y le sancionó con una retirada del carné por espacio de 18 meses. Su vida, obviamente, cambió radicalmente, ya que tuvo que vender su coche para pagar la sanción y dejó su trabajo de agente comercial porque ya no contaba con medio de transporte. Ahora debe compatibilizar tres trabajos: monitora de spinning, dependienta y trabajadora en la hostelería. «En este año se lo he ocultado a mi madre», señala, antes de pedir que su identidad permanezca en el anonimato. Su verdadero «castigo», sin embargo, no se encuentra en la sanción o en el curso, sino en que día tras día ha dado vueltas al «error» que cometió.
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