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Bilbao Basket

Derbi en el BEC | El iurbentia reacciona en su otra casa

10.000 espectadores disfrutan en la vuelta del iurbentia al BEC, en un derbi de cordialidad

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La estampa de las mascotas del iurbentia y del Bruesa, la araña 'Armi' y la rana 'Gipu', dando una vuelta a la pista como dos colegas mientras se disputaba el tercer cuarto, dibujó una fábula deportiva y reflejó la cordialidad que imperó ayer en el derbi de la canasta. Más de ocho mil vizcaínos y cerca de mil guipuzcoanos trasladaron al BEC la rivalidad vecinal aparcada en el balompié. Los locales salieron mucho más contentos tras el 79-70, mientras que los visitantes volvieron a Donostia algo decepcionados al no poder celebrar otra victoria en un derbi, después de la lograda ante el TAU.
Sólo hubo un momento de reproche durante las dos horas que duró el espectáculo: cuando los seguidores blanquiazules entonaron el 'Así, así gana el Bilbao' después de un par de faltas y una técnica decretadas contra el Bruesa. Lo demás fue un intercambio de ánimos. Y ahí, en el grandioso escenario del Bizkaia Arena, la afición guipuzcoana tuvo más presencia que si el choque se hubiera disputado en La Casilla.
Hora y media antes de la contienda, en los accesos a la pista de Ansio sólo se veían aficionados visitantes, varios con banderas de la Real Sociedad e incluso alguno que vestía la camiseta blanquiazul con el 18 de... Idiakez. Dentro, en la pista, sonaba a tope Jerry Lee Lewis, mientras Andy Panko charlaba amigablemente con Javi Salgado y después se fundía en un abrazo con Rafa Pueyo, segundo entrenador del iurbentia. La deportividad prevaleció en las gradas y en la pista.
Poco a poco, el pabellón fue cogiendo un buen aspecto al ritmo de Dover, Rolling Stones, U2 y con el 'Jump' de Van Halen, tema acorde al baloncesto. Los madrugadores aficionados del Bruesa se acomodaban en su sector. Fueron cerca de mil las personas que cruzaron la A-8 muy animadas y bulliciosas, casi todas ataviadas con alguna prenda blanquiazul.
Cuando el público vizcaíno accedía al recinto, algunos se sorprendían por la mucha afluencia de hinchada visitante. «¡Cuántos rivales!», soltaba un joven con la camiseta negra del iurbentia. La mascota bilbaína, 'Armi', recibía en el hall al personal y era requerida para fotografiarse con las muchas familias que decidieron refugiarse de la lluvia dominical gracias al basket. Hasta un grupo de unos diez chavales con camisetas y bufandas blanquiazules se retrató con la araña.
Apoyo donostiarra
Pocas veces una afición visitante se ha mostrado tan ruidosa en un partido del iurbentia como local. Tanto que, cuando salieron a la cancha los hombres de negro, el 'pincha' Jaime Vilallonga tuvo que subir el 'Fix you' de Coldplay para que la sinfonía de pitos no superara a los aplausos. Y, por si acaso, a reglón seguido sonó a todo volumen el 'You shook me all night long' de AC/DC, que en abril del próximo año atronará en directo en este mismo escenario. Durante este tema, en el sector guipuzcoano se fundieron en un abrazo, como luego repetirían las mascotas Armi' y 'Gipu'. Rivalidad, sí, pero como tiene que ser.
Tras la habitual y ensordecedora presentación de los equipos, se procedió al homenaje que el iurbentia Bilbao Basket tributó a la Sociedad Deportiva Kaiku. Los remeros que han retornado a la élite de este deporte salieron con las banderas ganadas la pasada e histórica temporada, que también lo fue para el Bilbao Basket. Ambas entidades unieron sus méritos deportivos.
Y comenzó lo bueno. Otra vez AC/DC. Retumbó el 'Thunderstruck'. La contienda arrancó bien para los bilbaínos. Triple de Salva Guardia y puño al aire. El público bilbaíno empezó a despertar. Las 'cheerleaders' del equipo ponían su grano de arena. Los ánimos de los guipuzcoanos ya se oían un poco menos. En las gradas del BEC había más huecos que en partidos de temporadas anteriores, pero el público se esmeró en los pataleos cuando los visitantes lanzaban tiros libres y en los conocidos gritos de 'Defensa, defensa' o '¡Bilbao Basket!'. Los guipuzcoanos nunca se amilanaron. Y rugieron cuando su equipo se puso por delante con el 26-27.
Después llegó el despertar de Recker. «Le habían hecho vudú o no es normal», decía Óscar, aficionado bilbaíno desde una de las tribunas. Los cuatro triples del norteamericano fueron celebrados con júbilo por todo el pabellón. Ya en el tercer cuarto, cuando el iurbentia se escapó en el marcador gracias al propio Luke, los hinchas donostiarras se desinflaron y los locales empezaron a celebrar el necesario triunfo.
Fue un final tan plácido que muchos decidieron dejar sus asientos a falta de un minuto para evitar las aglomeraciones. Confirmado el triunfo, la plantilla del iurbentia bailó en la pista y saludó a sus aficionados; los jugadores visitantes fueron hacia la esquina donde estaba su hinchada y les agradecieron el apoyo. Deportividad en el derbi de la araña y de la rana. Como tiene que ser.
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