Faltan 54 días para Nochebuena, tiempo de sobra para recuperar todas las figuritas, el musgo, la estrella y montar el belén. Pero el Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao se ha adelantado este año a los más ansiosos del espumillón y ha dispuesto una muestra con los Nacimientos más variopintos de la tradición española e italiana. Quizá den alguna que otra idea a quienes estén aburridos de la escena tradicional del buey y la mula. La iniciativa de montar el belén con tanta antelación ha partido de la Asociación de Belenistas de Vizcaya, que estos días celebra sus bodas de oro.
La agrupación nació un día de Todos los Santos hace 50 años en la parroquia de San Antón, de la mano del popular párroco Claudio Gallastegui. Con la experiencia de cinco décadas ha actuado estos días de cicerone en el XLVI Congreso Nacional de Belenistas, que reunió en Bilbao a cientos de amantes de estas representaciones de imaginería. La visita a los Nacimientos del Museo de Reproducciones fue uno de los actos centrales del congreso y la muestra permanecerá expuesta hasta el próximo 16 de noviembre. La componen 150 figuras «representativas de las diferentes escuelas que existen ahora mismo en la artesanía del belén», explica Itziar Martija, responsable del Servicio de Educación del museo.
Algunas, «las más sencillas, nos resultan familiares», comenta. «Pero también hay piezas especiales traídas de Italia, características por su colorido y sus detalles». Y es que, el Nacimiento napolitano es la estrella de esta exposición. Se trata de figuras móviles de 30 centímetros de altura, con pies y manos de madera, cabeza de terracota moldeada, ojos de vidrio, ropas de tela y accesorios de plata y ébano. Todo un lujo para el salón, que ya decoraba los palacios de la corte y la nobleza italiana a mediados del siglo XVIII.
Mucho más autóctono resulta el belén bilbaíno, una de las curiosidades de la exposición. La Virgen vestida de arrantzal con su pañuelo y albarcas; José es angulero, con su chubasquero amarillo, red, chapela y farol, y el Niño descansa en una cesta de mimbre. La otra curiosidad es la primera escena con que se topa el visitante al llegar a la sala. Un Nacimiento que llama la atención por el gran tamaño de sus figuras, pero que asombra al descubrir que los ropajes de los personajes estén moldeados en papel.
Junto a estas pequeñas joyas singulares, la exposición muestra ejemplos de las dos escuelas de imaginería que han marcado la tradición de los belenes españoles: la escuela murciana y la de Olot. Los artesanos de Murcia son los mayores productores de Nacimientos del país y creadores de esas figuras de barro cocido policromado que asociamos a la llegada de la Navidad y de los Reyes Magos.
La escuela de Olot utiliza los mismos materiales, pero sus Magos aparcan el camello y llegan de Oriente en elegantes corceles. Melchor, Gaspar y Baltasar visten túnicas y 'keffias' beduinas adornadas con grandes broches, mientras sus pajes llevan calzas y sayos cortos. Harían falta unos cuantos metros cuadrados de salón para distribuir estas imponentes imágenes, así que el museo también muestra esas populares figuritas que van montadas sobre una peana para que se mantengan en pie en el rinconcito que quede libre en casa para el belén. Con un estilo u otro, lo cierto es que ya es Navidad en el Museo de Reproducciones.