Miguel Sanz Sesma (Corella, 1952) no vela al Partido Popular en la semana de Todos los Santos. Con la defunción del pacto de colaboración con el PP, el presidente del Gobierno de Navarra y líder de Unión del Pueblo Navarro repasa para EL CORREO las repercusiones de la ruptura y el futuro político que se abre a partir de ahora en su propia formación y en la comunidad foral. El mismo Sanz que acusaba a Zapatero de vender Navarra y de romper España durante el proceso de paz señala ahora «al sector más duro» del PP como responsable del fin de una alianza que ha sido hegemónica desde su firma en 1991. Sanz promovió la abstención en los Presupuestos Generales, en busca de inversiones para el Tren de Alta Velocidad en Navarra, en contra del criterio del partido de Rajoy.
-¿Se podía haber evitado la ruptura o ha sido una voladura controlada?
-La ruptura se podía haber evitado, pero habría sido evitable si el Partido Popular hubiese interpretado conforme a la letra y el espíritu el acuerdo que Mariano Rajoy y yo firmamos en 2007. Sin embargo, no le han dejado interpretar de la manera que él sabe el pacto de colaboración.
-¿Quién no le ha dejado?
-Su entorno. Su entorno ha interiorizado que UPN era una sucursal o una franquicia del PP, como han estado proclamando reiteradamente algunos medios de comunicación nacionales que se dice que están próximos al PP, pero que son los más críticos con Rajoy. Su entorno es el responsable.
-¿Y en él estaría Jaime Ignacio del Burgo, crítico con UPN que acaba de anunciar su pase a las filas del PP?
-Prefiero decir que quien no ha dejado interpretar las cosas a Rajoy, provocando así la ruptura, ha sido el sector más duro del PP, entre los que incluyo también a algunas personas que estaban afiliadas a UPN y que dirigían el PP antes de 1991.
-¿Ve a Del Burgo como ese nuevo líder del PP navarro?
-No sé, yo creo que Jaime Ignacio del Burgo, sinceramente, no va a ser nominado para liderar ese hipotético PP que quiere implantarse en Navarra. Así lo creo.
-¿Cuál es la diferencia ideológica fundamental entre UPN y PP, si es que la hay?
-Hay una sustancial. Que UPN, con carácter prioritario, pone por encima de todo los intereses generales de la comunidad. Apuesta por la estabilidad política institucional por encima de los intereses estratégicos de los partidos nacionales, en virtud de si están en el poder o en la oposición. Nosotros defendemos que los partidos regionales o forales, como es nuestro caso, puedan adoptar en situaciones especiales un voto diferente al que adopta su patido hermano o con el que mantenga un pacto. Los partidos nacionales quieren controlar con un espíritu absolutamente jacobino todas las políticas que se llevan a cabo en las distintas comunidades autónomas.
Trasvase electoral
-¿Hay caldo de cultivo suficiente en Navarra para que se produzca un trasvase de votos de UPN al PP que les deje temblando?
-Yo creo que muy poco. El voto más radical, de las personas más radicales, pues quizá se vaya al PP.
-¿Es un voto de derecha española?
-No hace falta explicar mucho para saber cuál es ese voto más radical. Es aquel que sólamente juega a la contra y ejerce, cuando le corresponde posicionarse, el voto visceral. 'Yo me opongo a esto por el mero hecho de que lo propone mi partido competidor'. Eso en UPN es imposible porque aquí el partido competidor de UPN fundamentalmente no es el partido socialista; nuestros competidores son los nacionalistas. Si bien es verdad que UPN no comparte muchos principios y valores con el PSN, comparte uno fundamental que es el modelo institucional.
-¿Aumentan ahora las posibilidades de entendimiento con Nafarroa Bai?
-No, es muy difícil. Precisamente, siempre he defendido que el entendimiento de UPN con el PSN lo que hace es blindar el régimen foral y eso significa poner distancia con los nacionalistas en su intento por entrar en el gobierno de la comunidad. Entre otras cosas porque no creen en el modelo institucional de Navarra como comunidad diferenciada. Creen en una Navarra integrada en otro proyecto diferente...
-Euskal Herria.
-Claro, pero entonces Navarra dejaría de ser una comunidad foral en el conjunto del Estado de las autonomías; sería un herrialde más de ese proyecto.
-Sin el PP, ¿UPN puede iniciar el camino de acercamiento a los socialistas en busca de mayorías estables?
-No. Estamos como hemos estado durante otras etapas de la historia democrática de Navarra. Salvo en tres años, Navarra se ha gobernado desde el entendimiento de UPN con el PSN. El único año en que esto no ocurrió, pues terminó como el rosario de la aurora.
-¿Esa disposición puede fructificar ahora con un pacto de gobierno?
-Hombre, por poder... Pero hasta ahora lo que hemos tenido son acuerdos de legislatura, presupuestarios; no ha habido todavía un acuerdo de coalición.