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POLÍTICA

Tres generaciones del centro derecha de la comunidad foral repasan la crisis política y analizan la eventual fuga de votos al Partido Popular
02.11.08 -
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Sergio Sayas, de 29 años, lidera la organización juvenil de Unión del Pueblo Navarro y su mejor amigo ya le ha anunciado que cambia de filas; que votará al PP. Antonio Andía aún no sabe lo que hará; ni él ni su hermano gemelo, ambos integrantes de una de las sociedades gastronómicas de más solera de Pamplona. Pedro Vergara, ya jubilado, juega al mus en un local para mayores de Pamplona. Para él, Navarra está por encima de todo.
Las tres generaciones son una pequeña muestra de cómo la sociedad navarra del centro derecha afronta la ruptura entre UPN y el PP. Los amigos lo siguen siendo, los socios del txoko comparten mesa y mantel sin malos tragos y los más mayores no perdonan la partida a partir de las cuatro de la tarde. «Aquí todos sabíamos quién es quién», confiesa Andía.
Los más jóvenes viven de forma distinta el fin a 17 años de próspera relación UPN-PP. Desde que tienen conciencia política, ambos partidos siempre han ido juntos. «Es algo extraño», comenta Sergio Sayas, presidente de Juventudes Navarras. Vestido con un jersey a rayas de tonos pastel, explica su caso en su despacho en la sede del partido. «Mi mejor amigo se va al PP». Tampoco es que le sorprendiera mucho. «Yo ya sabía que estaba con UPN porque no había un PP por separado en Navarra».
-¿Y cómo será ahora hablar de política con él?
-Personalmente, me va a parecer un poco absurdo debatir con alguien que ha estado en mi proyecto. Coincidimos en valores, ideología. Pero que no me digan que soy conservador y de derechas porque me considero progresista en lo social y tengo una idea foral.
Sin sede social
Muchos votantes del centro derecha se enfrentan a una encrucijada. «Les va a costar decidirse por una u otra opción», analiza el profesor de Derecho Constitucional Carlos Vidal, a su vez, último presidente de Nuevas Generaciones del PP antes de la unión con UPN en 1991. «A la hora de determinar el voto, el que vaya con UPN prima la autonomía del partido en Navarra y se muestra celoso de su idiosincracia. Pero habrá otros electores que destaquen la defensa de los intereses de toda España».
La formación regionalista no tiene sedes sociales al estilo de los batzokis o las casas del pueblo, pero siendo la opción mayoritaria en Pamplona no es difícil encontrar espacios donde se reúnen sus simpatizantes. En la sociedad gastronómica Saturnino, su presidente, Antonio Andía, censura a Unión del Pueblo Navarro por haber jugado a dos bandas, con el PP y el PSN. «No se puede servir a Dios y al diablo», explica en uno de los salones, mientras los comensales eligen los platos de caza de temporada y el vino. En su opinión, «es obligado que el futuro pase por UPN y PP; así ha sido y así será». Corre el tempranillo y el merlot por las mesas y Antonio, vestido de chaqueta y con un pañuelo a juego que sobresale del bolsillo de la pechera, anuncia que muchos en la sociedad cambiarán de filas. Y eso que él fue a primeros de los ochenta parlamentario del grupo foralista. Si la derecha se disgrega, y en esta categoría incluye a UPN, PP, CDN y al partido de Rosa Díez, «los socialistas formarán el Gobierno».
-¿Y su hermano gemelo votará distinto a usted?
-No lo tenemos decidido. Andamos al 50%. Pero, a fin de cuentas, seguiremos votando a la derecha.
Alfonso Ibáñez, consultor político que trabajó para UPN y ahora lo hace para el PP, considera que el partido de Sanz «tiene las de perder» porque sin el respaldo del grupo de Rajoy «tenderá a desaparecer como otros regionalistas, casos de Unidad Alavesa o el PAR de Aragón». Ibáñez aporta una clave sociológica: «La gente que vino de otras autonomías a trabajar a la Clínica Universitaria o a la Universidad de Navarra podría irse con más facilidad al PP porque carece del sentimiento navarro».
Pedro Vergara, el más veterano de los protagonistas, dice aplicar el sentido común en su explicación de la crisis: «El PSOE le dio el poder a Sanz y ahora éste le devuelve el favor con el apoyo a los Presupuestos. Llevo tiempo sin votar, pero lo haré por el que mejor proteja los intereses de Navarra».
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