El Barça sigue lanzado. Le tocó sacrificarse sobre el barrizal de La Rosaleda y el Málaga se convirtió en otra de las víctimas de las goleadas a las que ya se han acostumbrado los azulgrana. La lluvia y el infame césped no impidieron la undécima victoria consecutiva del equipo de Pep Guardiola, que acabó de paso con la racha de cuatro triunfos seguidos que llevaba el Málaga y ofreció otra demostración de su poder y su gran momento de forma.
Dado el estado del terreno de juego, el Barcelona tuvo que cambiar la calidad por el mono de trabajo y recurrir al oficio para imponerse con contundencia al Málaga, que quedó sentenciado al inicio de la segunda parte. El segundo tanto de Xavi, que abrió el marcador con un golazo de falta, hundió de forma definitiva al Málaga, que confiaba en el campo como aliado.
El resultado le permitió jugar muy cómodo en la segunda parte, pero rindió el Barça a un nivel más que aceptable en el primer tiempo, pese a que el terreno de juego estaba impracticable en algunas zonas y el balón se frenaba cada vez que llegaba al área contraria.
Ante la adversidad, recurrieron al esfuerzo y el oficio los azulgrana y no se vinieron abajo cuando empató el Málaga poco después de que Xavi abriese el marcador, en una de las escasas llegadas de los locales a las inmediaciones de Valdés. Como era previsible, dadas las circunstancias, fue un balón parado el que dio ventaja al Barcelona, tras un derribo a Messi, con un golazo de Xavi al que no llegó Arnau y se coló casi por la escuadra de la portería local. Los azulgrana ya podían dedicarse a mantener la ventaja, pero en un ataque del Málaga que pilló desprevenido a la defensa visitante, Duda equilibró el choque aprovechando un rechace de Valdés.
El Barça tuvo que ponerse entonces el mono de trabajo, para insistir, pese a que era complicado enlazar una jugada, en busca de un nuevo gol. Con muchos efectivos arriba, el empuje dio sus frutos al recoger Messi un mal despeje de la zaga malagueña. Mantuvo su intensidad el equipo de Guardiola hasta el descanso, y el Málaga apenas pudo ya oponer resistencia, esperando que alguna acción aislada le permitiese empatar otra vez el duelo.
Descanso a Iniesta
Guardiola quiso dar descanso a Iniesta al comienzo del segundo tiempo, sacó a Henry, y no le pudo dar mejor resultado, porque sólo tres minutos después de saltar al campo, una jugada perfecta al primer toque entre Eto'o, el francés y Xavi dejó resuelto ya el encuentro, por si no lo estaba antes.
Podría haberse echado a sestear el Barcelona, pero mantuvo su autoridad, no renunció al toque, pese a las dificultades, mientras el Málaga, a base de pelotazos, seguía sin recursos. Y menos aún si hasta los atacantes azulgrana colaboraban también en tareas defensivas cuando lo consideraban necesario. El Málaga se hundió de forma definitiva con el tercer gol, y después de que Dani Alves estrellase el balón en la madera con un libre directo, en un segundo intento Weligton tuvo tan mala fortuna que marcó en propia puerta al intentar rematar otra falta lanzada por el lateral brasileño.