Todo listo. El Bizkaia Arena abre esta mañana sus puertas a un nuevo derbi, espartano en las formas y se espera que enriquecedor en lo deportivo. La crisis invita a mirar el euro y, salvo el homenaje inicial a Kaiku por su ascenso a la Liga ACT, los aficionados se contentarán con el meollo del asunto, un partido de baloncesto. Eso sí, de un nivel propio de la mejor Liga europea, entre dos vecinos que, evidentemente, llegan con ganas de hincarse el diente sobre la madera. Lejos de ella, reina la armonía. Un ejemplo.
Los anfitriones se juegan el crédito. Si cayera la cuarta derrota consecutiva, su mensaje inicial se vería cuestionado por los resultados, algo que puede presionar en exceso al equipo vizcaíno, tal como reconoció Txus Vidorreta en su visión previa del derbi. Pese a los altibajos que aún mantienen los hombres de negro en sus sesiones preparatorias, todos confían en la recuperación de su pegada. Han puesto precio al Bruesa, al que están seguros de colgar hoy en su estancia de trofeos, sin que ello signifique pérdida alguna de respeto al oponente.
Utilizan los vizcaínos la misma táctica que un guipuzcoano de pro, Andrés Vilariño, el piloto vasco más laureado de la historia. El hondarribitarra siempre hablaba maravillas -y lo sigue haciendo- de sus rivales. De los que coincidían con él en material y de los que guiaban un 127 en las Subidas de la geografía vasca. A su sabio juicio, esta receta es la mejor para que a uno le valoren en su justa medida cuando gana. Sobre el papel, clasificación al margen, daría la impresión de que el iurbentia es el favorito indiscutible en la matinal del Bizkaia Arena. No preconizarlo sirve para que ante un desenlace positivo se incrementa el mérito por el mejorado caché del Bruesa tras ganar al TAU. Si la moneda enseña su cruz, disminuirá algún grado la acidez de la indigestión al haberse producido el tropiezo ante un conjunto que viene de ganar al campeón. En lo bueno y en lo malo, vender el producto es fundamental.
Pero el mejor modo de 'vestir al santo' es por los pies y en la cancha. Llamada de atención para todo el iurbentia. Esperanza dominical de toparse con un equipo vizcaíno decidido a buscar la canasta rival por todos los caminos posibles. También con el mando a distancia de Recker. Qué mejor día que hoy para que lo reprograme el especialista de Indiana.
Savovic, hospitalizado
El susto de la semana lo protagonizó el viernes Pedja Savovic. Tras recibir un fuerte golpe en la mandíbula, concluyó la sesión matinal sin aparentes problemas, pero comenzó a no encontrarse bien y siguiendo las pautas del cuadro médico del equipo se personó en un centro hospitalario, donde fue examinado radiológicamente y pasó la noche en observación, recibiendo el alta en la mañana de ayer. El montenegrino manifestó su deseo de jugar y ayudar al equipo, decisión que le corresponde a Txus Vidorreta, técnico poco dado a incluir en la rotación a jugadores que han sufrido contratiempos que hayan alterado el trabajo normal con el resto del equipo.