La Diputación financia al 54% un «estudio piloto» en la Mancomunidad de Lea Artibai que persigue regular la recogida de residuos generados por la actividad agrícola. Extensible al resto de Vizcaya, la iniciativa busca «dimensionar» el problema de los desperdicios en el mundo rural para, después, definir una serie de actuaciones que permitan determinar una estrategia de recolección.
La comarca de Lea Artibai, que integra a Ondarroa, Lekeitio y Markina, entre otros municipios, ya puso en marcha hace unos años una iniciativa de similares características. En aquella ocasión, sin embargo, el análisis se centró más en los residuos de carácter químico, como insecticidas y herbicidas. El proyecto culminó con la instalación de varios centenares de contenedores especiales en los caseríos de la zona.
Impulsado por la agencia de desarrollo de la comarca, el estudio financiado por la institución foral empieza con una clasificación inicial de los desperdicios. Se trata de dividirlos por zonas y categorías -«peligrosos, no peligrosos, orgánicos y no orgánicos»- para luego, en función de los resultados obtenidos, buscar las «salidas» que permitan coordinar una recogida de residuos más exhaustiva. Las conclusiones de esta iniciativa se extenderán al resto del territorio. Pero no estarán disponibles hasta el próximo mes de marzo y, en este sentido, todavía se desconoce la fecha aproximada en la que se empezarán a tomar medidas concretas, según adelantó ayer la diputada foral de Agricultura.
Irene Pardo explicó las líneas maestras del proyecto tras una comisión de Agricultura en la que se debatió una propuesta de Ezker Batua -con una enmienda adicional del PP- que se dirigió en la misma línea. Durante la contextualización de su iniciativa, el juntero Jonathan Martínez subrayó el «obstáculo» que supone para el desarrollo del sector primario el manejo de las basuras generadas por su propia actividad.
«Paisaje de despojos»
En concreto, el apoderado de EB llamó la atención sobre los desechos que genera en el medio rural el sistema de embalaje de hierba, que se ha ido «popularizando» en los últimos años. «Estos plásticos terminan convirtiéndose en residuos ingestionables. El resultado suele ser un triste paisaje de pastos cubierto con despojos», recalcó. La propuesta fue aprobada por unanimidad.