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ACTRIZ

La protagonista de 'La boda de Rachel' se resarce en el trabajo del duro golpe recibido en su vida sentimental

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Anne Hathaway: «Me he ganado el respeto del cine»
«La idea de estar en la cima me asusta porque en mi profesión todo el mundo cae en algún momento».
Anne Hathaway dista mucho de ser la 'oveja negra' de la familia, el personaje que hace en la última película de Jonathan Demme. En 'La boda de Rachel' -una cinta independiente que hoy llega a las carteleras españolas tras exhibirse en la Mostra de Venecia y en el Festival de San Sebastián- Hathaway da vida a una drogadicta recién salida de un centro de desintoxicación que acude a la boda de su hermana. Extremadamente delgada y muy educada, la actriz trata de olvidar su relación con el empresario italiano Rafaello Follieri, su novio durante dos años, que ha dado con sus huesos en prisión por estafar dos millones de dólares al Vaticano. Refugiada en el trabajo, cambia de nuevo el rumbo de su carrera con este filme escrito por la hija del gran Sidney Lumet para el que ya se hacen quinielas a los Oscar.
-Demme ha dicho que rodó el filme de la manera más artesanal posible, al más puro estilo 'Dogma'.
-Me metí en el personaje durante toda la filmación, fue la única forma que encontré para mantener el ritmo del director. No tuve tiempo de disfrutar de la interpretación y tampoco de mis compañeros, en todo momento fui Kim, una mujer muy complicada.
-Por el resultado, parece que disfrutó mucho del personaje.
-Disfruté mucho, sí; tiene muchos demonios interiores y también algún que otro ángel, una combinación muy interesante.
-Tiene a la crítica a sus pies, su nombre suena para los Oscar de este año.
-Reconozco que estoy muy satisfecha. Trabajé mucho. Era un personaje que nunca había hecho y que me ha abierto muchas posibilidades. Tengo intención de seguir por este camino que he iniciado con Demme.
-No tiene miedo a explorar el lado oscuro del ser humano.
-No quiero parecer pretenciosa, pero desde la primera línea del guión me sentí muy unida a Kim. No he tenido que torturarme a mi misma para sentirla. Es una mujer muy dramática, con cosas buenas y malas llevadas al extremo, el sueño de toda actriz. Tengo claro que, sin la ayuda de Jonathan, mi interpretación no hubiera sido tan intensa. Me guió durante todo el rodaje, que se hizo sin interrupciones, nunca tuvimos que esperar por la iluminación y tampoco hubo grandes movimientos de cámara. Pero eso sí, le aseguro que jamás he tenido a un director que cuidara tanto de los actores.
-Por lo que dice, después de Demme le costará recibir órdenes de otro cineasta.
-Sí. Jonathan y yo nos hemos hecho muy buenos amigos. Con su ayuda me enamoré de Kim y cuando Kim desapareció de nuestras vidas nuestra relación se hizo más profunda. Encontrar un director que confía por completo en sus actores es algo muy raro. Jonathan siente pasión por el proceso artístico de su trabajo, entiende al público y a los actores. Por todo esto, creo que 'La boda de Rachel' es un filme sensacional.
-Usted no se parece nada a Kim.
-Está más cerca de mí que cualquier otro personaje que haya interpretado (risas).
-Sus dos títulos más conocidos son 'El diablo se viste de Prada' y 'Brokeback Mountain'.
-Son dos películas diferentes. Durante un tiempo me pusieron la etiqueta de actriz infantil y la gente esperaba verme con la corona durante dos o tres filmes más. Rompí con esa imagen en 'Brokeback Mountain', donde aprendí mucho de Ang Lee. He demostrado que puedo actuar en otros géneros y la recompensa es el respeto del mundo del cine, de mis compañeros, directores y de los productores.
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