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A partir del sábado reforzará la vigilancia de los vehículos que invaden la zona peatonal con sanciones de hasta 300 euros

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Algo está cambiando en las calles del Casco Viejo. A partir del sábado, la Policía Municipal de Bilbao reforzará la vigilancia para impedir la circulación de vehículos en esta zona, que desde los años 80 es un espacio reservado para los peatones. La realidad, sin embargo, demuestra que son muchos los conductores que se saltan la normativa y que los agentes no han sido especialmente estrictos con las multas. Hasta el 1 de noviembre.
El Ayuntamiento ha dado instrucciones a la guardia urbana para que extreme el celo en el control de los infractores, que se enfrentan a multas «de hasta 300 euros». El concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, recordó ayer que, salvo el eje circulatorio Arenal-Ascao-Plaza Unamuno-Prim, que atraviesa el barrio, todas las calles están vedadas al tráfico. Sólo se permite el acceso a vehículos de emergencia y a los servicios de mantenimiento. Los taxis y transportes de personas con discapacidad física tienen su propia ruta: entran por La Cruz y salen por Bidebarrieta. El horario de carga y descarga abarca de 8.00 a 11.00 horas.
Eso no impide que haya «bastantes coches aparcados o en circulación por casi todas las calles, sobre todo en la periferia, cerca de La Ribera», afirmó Maiz. Los fines de semana, por ejemplo, son muchos los que aparcan en la calle Santa María para ir de bares. Los agentes ponen multas, pero hasta ahora han sancionado situaciones «flagrantes» más que los abusos cotidianos. «Entra un vehículo, luego dos y se animan otros, y esta es una zona para estar y pasear», recalcó el edil.
El Ayuntamiento no va a destinar un mayor número de efectivos al Casco Viejo. Las patrullas que vigilan la zona comercial estarán especialmente atentas al tráfico y harán un «esfuerzo especial» a partir de las ocho, cuando cierran las tiendas. También velarán por el cumplimiento del horario y el espacio acotado para la carga y descarga.
Esta es una de las principales fuentes de problemas, según la asociación de comerciantes. «Hay gente que usa esa zona como si fuera un aparcamiento», se queja el gerente de la entidad, Jon Aldeiturriaga. Los comerciantes propusieron la peatonalización de estas calles en los años setenta, aunque hubo que esperar a la construcción del parking de la Plaza Nueva. «No existe una barrera física para los vehículos, y siempre hay caraduras», dice Aldeiturriaga. La agrupación ha propuesto que se abra otra zona de carga y descarga en la calle Ribera, además de la de Unamuno, y que la normativa que regula la zona peatonal «se ponga al día», ya que la última revisión data de 1987. «Estamos impulsando el préstamo de bicicletas y resulta que aquí, en la zona monumental, no pueden entrar porque son vehículos», comenta Aldeiturriaga.
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