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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

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Les voy a contar a ustedes la historia de un atraco cometido en Bilbao hace un siglo y cuarto, una noticia que no resultaba insólita en aquella villa en la que los transportes de las mercancías comestibles o no comestibles se tenían que hacer a pie y en burros o carros, antecesores de los camiones y camionetas.
La entrada de aquellas mercancías se realizaba por lo que pudiéramos llamar las 'puertas' de la villa, caminos de tránsito por los que llegaban los transportistas de aquellos tiempos en los que el único vehículo de carga era el carro de caballos, de mulas e incluso de bueyes.
Gracias a mi edad llegué yo a conocer le época del carro y llegué a conocer también al último carro de caballo -era uno solo- que circuló por la villa, conducido con increíble habilidad por un popular carbonero y un perro que le servía de espolique, tal como lo relato en mi último libro. En cambio, no llegué a conocer en Bilbao los carros de bueyes. Soy veterano, pero no tanto.
El atraco que voy a relatarles ocurrió en 1884 y gracias a sus detalles podrán calcular las reducidas dimensiones del casco urbano de aquel Bilbao del novecientos, a pesar de que ya se había iniciado con entusiasmo el ensanche bilbaíno.
Un mal día de septiembre de aquel año -mal día para la víctima, se entiende- venía a Bilbao un chico con un carro, y cuando creía estar ya al final de su viaje, surgió el contratiempo y el susto, porque, aprovechándose del descampado y de la nocturnidad, salieron a su encuentro tres salteadores -uno de ellos vestido de mujer para engañar a la víctima- que se llevaron todo su dinero. Y esto ocurrió en las mismísimas puertas de Bilbao. El adjetivo superlativo lo he copiado de la noticia.
Y como creo que va siendo hora de que el lector se haga idea de cómo era el plano de aquella villa del novecientos, aquí tienen la noticia copiada tal como se publicó:
«A un chico que venía a Bilbao el viernes de la semana anterior por la noche, le salieron al encuentro en Recacoeche tres hombres (uno de ellos disfrazado de mujer) y le robaron todo el dinero que consigo llevaba. El hecho ha sucedido en las mismísimas puertas de Bilbao, gracias sin duda a la poca vigilancia que por allí se ejerce».
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