El día que Estados Unidos invadió Irak, Kyle Borkowski estaba en clase de Historia. Desconcertado. En el aula había una televisión. En ella vieron cómo transcurrían los acontecimientos. «Nunca lo voy a olvidar», reconoce. Entonces, su profesor le dijo una frase que se le quedó grabada a fuego: «Ahora nos puede parecer bien. Pero esto lo va a empeorar todo». Un lustro más tarde, este joven americano de 22 años comprende a la perfección a qué se refería su maestro. «En esta guerra se ha invertido mucho dinero para nada. Y ahora estamos en crisis. Había problemas más serios en el país», asegura. Su visión de futuro es diferente. Forma parte de la nueva generación estadounidense que está desesperada por «las ideas arcaicas» que dirigen su país. Quieren «un cambio». Y Barack Obama es su apuesta. «Nos da esperanza. Parece que quiere oírnos a todos. Antes nos sentíamos desprotegidos. Poco importantes».
Desde el otro lado del Atlántico, Borkowski sigue «con emoción» la campaña electoral de EE UU. Pero menos de lo que le gustaría. Su trabajo como auxiliar de conversación en la Escuela Oficial de Idiomas de Bilbao le resta tiempo. Además, debe acoplarse a su nuevo hogar. Dejó la ciudad de Cleveland, en Ohio, hace un mes, para instalarse en la capital vizcaína por un año. Aterrizó aquí con sus ahorros, pero se le fueron volando. «Es que el dólar al cambio era muy bajo. Así que dispongo de poco dinero y tengo, incluso, que coger el paraguas prestado», explica entre risas, mientras se saca la fotografía que ilustra esta página.
Con esta experiencia pretende perfeccionar su castellano, ya bastante fluido, que empezó a estudiar a la vez que su carrera de Magisterio. Unos estudios por los que se siente un privilegiado. No sólo por cursar lo que él deseaba, sino por el mero hecho de poder acceder a la universidad. «La clase media no puede pagar una carrera a sus hijos. Somos cuatro hermanos y mis padres no pueden con los gastos de todos». Son 15.000 dólares al año (11.500 euros) que pocas economías domésticas pueden sostener.
Éste es un tema importante esquivado en anteriores elecciones. Pero que en esta campaña ha sido rescatado por ambos candidatos. Con fuerza. Obama, sin embargo, ha calado más hondo entre los universitarios. «Ha prometido cambiar el sistema educativo. Hacerlo más fácil a todos». No es la única garantía que convence a este joven. «Habla de mejorar el sistema sanitario y hacerlo gratuito. También de los matrimonios homosexuales. Así como subir los impuestos a los que más ganan. Por fin, hay un aspirante joven y animado, con políticas más abiertas».
'Trampas' a su madre
Tal es la fe de Borkowski en el aspirante afroamericano que amenaza con no regresar a su casa. «Le dije a mi madre que si no gana Obama, no voy a volver a EE UU», comenta. Al momento, admite con una sonrisa, que «sólo buscaba captar un voto más». «Tanto ella como mi padre son republicanos, pero nunca me han influido. Aunque sí hemos discutido alguna vez», rememora.
Pero nadie puede variar sus ideas. Su voto a Obama ya está de camino a Ohio. «¡A ver si llega!». Y no quiere ni mencionar el 4 de noviembre. Fecha que le pone «muy nervioso». «Esa noche no voy a dormir. Ya le he pedido a una amiga americana que me llame cuando sepa quién ha ganado».