La dirección del PP vasco está dividida en torno a la fusión de la BBK y la Kutxa. Así, mientras que los líderes de esta formación en Guipúzcoa y Vizcaya se inclinan por respaldar el proceso, apoyándose en razones de índole económica y de oportunidad táctica para abandonar el aislamiento del partido, los populares alaveses insisten en que ese giro puede tener graves consecuencias electorales para la formación. Los presidentes y secretarios generales territoriales y la dirección del PP vasco celebrarán mañana una reunión monográfica para intentar unificar criterios. No es seguro, dada la profunda división que existe en estos momentos en el seno de la organización, que del encuentro salga una decisión definitiva.
La postura que adopte el PP puede ser determinante para inclinar la balanza de la fusión del lado del éxito o del fracaso. Aunque los votos de PNV y el sindicato CC OO son suficientes para aprobar la integración en la asamblea de la caja de ahorros vizcaína, en el caso de la Kutxa las cosas no están tan claras. Falta al menos un voto para que haya garantías de una mayoría suficiente en la asamblea -se necesita el respaldo de dos tercios- y los tres representantes del PP en la misma pueden aportar la 'tranquilidad' que buscan los promotores de la iniciativa.
Éxito parcial
El trabajo que han realizado los presidentes de BBK y Kutxa, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, respectivamente, para convencer a la dirección del Partido Popular sobre las bondades de fusionar ambas entidades, ha tenido ya un éxito parcial. Los máximos dirigentes del PP en Vizcaya y Guipúzcoa se inclinan ya por apoyarla y abordar una negociación de detalle sobre el papel que jugaría esta formación en los órganos de gobierno de la futura caja de ahorros. Por el contrario, la dirección alavesa, así como el secretario general del partido, Iñaki Oyarzábal, se muestran contrarios y creen que el PP debe mantener intacto el discurso antifusión que le ha caracterizado desde el verano de 2005, cuando se realizó el primer intento que incluía entonces a la Caja Vital.
«Hemos analizado las razones económicas que impulsan esta fusión -aseguró ayer a EL CORREO uno de los dirigentes del PP partidarios de la misma- y creemos que en ese plano es defendible. Vivimos en una coyuntura de crisis, distinta a la que había hace tan sólo unos meses, y hay que tenerla en cuenta. Tenemos además garantías, por escrito, de que no se producirá un desequilibrio territorial con la fusión y que tanto Guipúzcoa como Vizcaya mantendrán su peso relativo en la caja fusionada, al tiempo que recibirán también el apoyo financiero y las inversiones de la obra social con unos niveles idénticos a los actuales».
Para el secretario general, el alavés Iñaki Oyarzábal, las cosas son bien distintas. «Con la información que tenemos -dijo ayer, en declaraciones a Europa Press-esta fusión no es buena y tiene el objetivo político de controlar un instrumento financiero enorme para tomar posiciones en sectores estratégicos y en empresas, pero no creemos que redunde en beneficio de los ciudadanos, de los impositores, ni de los clientes, ni de los pequeños o medianos empresarios». Sin embargo, Oyarzábal reconoció con posterioridad a este periódico que la postura que ha defendido hasta ahora el PP «está muy condicionada por lo que hemos vivido en Álava», y admitió que la fusión BBK-Kutxa «hay que analizarla desde todos los puntos de vista, por lo que la opinión de los compañeros del partido en Vizcaya y Guipúzcoa debe ser tenida en cuenta».
División interna
El líder del PP alavés, Alfonso Alonso, se ha mostrado asimismo contrario a la operación, al tiempo que el presidente de los populares vascos, Antonio Basagoiti, que ha participado en algunas de las reuniones con los presidentes de las cajas, también es reacio a un cambio de discurso.
La proximidad de los comicios autonómicos va a pesar de una forma decisiva en el debate interno que la dirección del PP vasco abordará mañana sobre este asunto. La oposición frontal a la fusión fue, en las pasadas elecciones municipales y forales, uno de los ejes argumentales sobre los que esta fuerza basó su campaña en Álava. El resultado electoral fue bueno, aunque su traducción en términos de mantenimiento del poder en las instituciones que gobernaba -Ayuntamiento de Vitoria y Diputación foral de Álava- se reveló como insuficiente.
Así las cosas, vizcaínos y guipuzcoanos creen que hay que aprovechar 'el tren' de esta fusión para obtener cotas de influencia que ahora no tienen, al tiempo que defienden que su apoyo no tendría un impacto electoral negativo en estos dos territorios. «La fusión -indicaba ayer uno de ellos- no afecta a Álava, tal y como se ha planteado, y la Caja Vital puede defender su modelo y mantener la independencia, porque tiene la solvencia suficiente para ello».